FOTOCRIME – “Heart Of Crime” (ALBUM REVIEW)

Nuevamente presento una banda que escapa al canon tradicional de Metal que esta webzine usualmente expone. Fotocrime es una one-man-band cuyo único miembro estable es el Sr. Ryan Patterson, quien oficia de cantante, compositor, multiinstrumentista y productor. Ryan ha participado activamente en la escena musical de su natal Louisville, Kentucky, Estados Unidos, tanto como músico – participó en la banda art punk Coliseum, entre otras – como artista gráfico y productor.

Antes de detallar su discografía y diseccionar su último álbum, puedo adelantar que Fotocrime, de manera general y teniendo a la vista su carrera, practica una suerte de simbiosis entre el post-punk medularmente electrónico, rock industrial – en especial en sus primeros dos álbumes – y goth country. O que es lo mismo, ese folk sureño oscuro con influencias de blues y gospel cuyos representantes más conocidos y contemporáneos serían Mark Lanegan en su carrera solista (quien fuera cantante de Screaming Trees y músico ocasional de Queens Of The Stone Age) y Nergal, líder de los black/death Behemoth pero con una exitosa carrera como músico dark folk a través de su proyecto Me And That Man.

Fotocrime
Ryan Patterson – “Fotocrime”

El primer zarpazo de Fotocrime fue el álbum “Principle Of Pain” (Auxiliary/Golden Antenna Records) editado en el año 2018, el que aunaba principalmente las dos primeras vetas antes dichas, a saber, este feeling post-punk presente en sus teclados y estructura compositiva de cada una de sus 10 canciones, y la intensidad del rock industrial de los noventa, citando como meras referencias a los clásicos “Songs Of Faith & Devotion” y “Ultra” de Depeche Mode, el “Pretty Hate Machine” de Nine Inch Nails y el “Skeleton Skeletron” de Tiamat. Suena bien, no? Este álbum pasó directamente a mis favoritos, puesto que pese a lo imponentes de las influencias o similitudes detectadas, Ryan logra crear un sonido propio pese a cantar con la voz barítono grave propia del género.

Ya en este primer intento se aprecian dos características distintivas de Fotocrime: el intercalar canciones con guitarras pronunciadas con otras basadas netamente en el uso de teclados y sintetizadores, que nos trasladan a la época en que reinaban The Human League, Cabaret Voltaire y New Order; y la aparición recurrente de una guitarra líder que a ratos exhibe acordes country, en otros punteos y melodías que llegan a ser bailables.

Para su segundo álbum, “South Of Heaven” lanzado el año pasado a través del sello Profound Lore Records, contó con nada más y nada menos que Steve Albini, afamado músico, ingeniero y productor de bandas del calibre de Nirvana, Pixies y PJ Harvey en la grabación, lo que da cuenta del nivel del reconocimiento – underground, por ahora – del trabajo y creación artística de Ryan. De esta suerte, “South Of Heaven” marca una consolidación en el aspecto más agresivo y pesado de Fotocrime, sin perder la preponderancia de los teclados y atmósferas en sus composiciones, quien como señala en su biografía oficial, la pandemia mundial estalló justo cuando inició el ciclo de la gira de este álbum.

Así es como llegamos a su tercer álbum y es del que tenemos el placer de comentar hoy: “Heart of Crime” constituye un paso adelante en la carrera de Ryan, siendo en primer lugar, el primer álbum que ha
grabado y mezclado por su cuenta, en su natal Louisville, entre julio de 2020 y febrero de 2021. La verdad es que la producción mantiene la calidad del anterior trabajo grabado por Albini, otorgando la debida preponderancia de las percusiones y beats, conservando el brillo de las guitarras y el espacio necesario para que la voz de Ryan – generalmente susurrada – se aprecie. No puedo dejar de destacar también el bello arte de tapa, gentileza de la artista Noelia Towers.

El vamos al disco lo da el tema homónimo, el cual impacta por lo marcadamente post punk y new wave de su esencia – suena muy The Human League y lo más accesible de Cabaret Voltaire – y que se prolonga en los tracks siguientes “Electric Cafe” y “So So Low”. El arranque del disco representa un descenso de revoluciones, en comparación a los tres primeros temas que abrían sus dos predecesores, pero que no desagrada en lo absoluto. Esta versión 2021 de Fotocrime es synth y con un Ryan más melódico y ganchero en las voces, lo que definitivamente servirá de enlace y variación para su puesta en escena.

El siguiente track es otra pieza que sobresale por su coro melodioso y teclados simples y efectivos: “Delicate Prey” te hace bailar solo o acompañado y con la voz femenina de acompañamiento es toda una delicia. Mantiene este nivel compositivo y encantador “Cristal Caves” que me recordó un poco a lo más synth pop del disco “Adore” de los Smashing Pumpkins. Las guitarras de Ryan en esta canción son bellísimas y los teclados y pulsos la hacen ideal para escuchar mientras viajas.

El cambio de carácter – más no de la sección instrumental – es el siguiente track: “Politi Policia Polizei” con un beat agresivo de fondo, Ryan en tono de protesta pero mediante susurros, guitarras flotantes y el lamento de un saxofón nocturno. Recuerda un poco a “Machine Gun” de Portishead pero su final es más sutil que este track. Una batería un poco más real da la bienvenida a “Industry Pig”, el que parece, tanto por el nombre como por la música, a un tributo a Nine Inch Nails. Es la primera pieza que retoma las guitarras y potencia de los primeros álbumes de Fotocrime.

“Zoë Rising” es a mi gusto el track más débil del disco pues resulta demasiado obvio de ser una canción de transición. “Inferno Rebels” aumenta la apuesta con un delicado arpegio en la guitarra solista y guitarras rítmicas en la sección final que nos retrotraen al período más gothic rock de Tiamat. “Learn To Love The Lash” es un funeral blues a lo Mazzy Star, una canción ideal para disfrutar viendo el crepúsculo y una nota verdaderamente alta dentro de toda la discografía de Fotocrime. Cierra “Skinned Alive” retomando los beats bailables, una voz femenina evocadora de acompañamiento y teclados por doquier.

Soy enemigo de reproducir las frases promocionales de las biografías oficiales de las bandas, pero este párrafo creado a partir de este álbum me encantó: “Es un disco que anhela un mundo fuera de nuestras puertas, que suplica ser explotado en un megafonía masiva en un club nocturno sórdido o en un lugar de paredes negras. Suena impregnado de aislamiento y reflexión, pero nos recuerda la experiencia comunitaria de perderse en un mar de gente mientras el sonido de un bombo nos patea el pecho”. Quizás suena muy interesadamente poético pero es la (no)pura y (no) santa verdad: escuchar este álbum de principio a fin en un subterráneo de mala muerte – piso pegoteado de tanto alcohol derramado y vasos plásticos vacíos por doquier – debe ser toda una experiencia. Mientras tanto a disfrutarlo en nuestros audífonos. ¡Que maravilloso descubrimiento!

Calificación: 9 / 10

Fotocrime
Género: Post-Punk/Industrial/Dark Wave / Sello: Profound Lore Records / Fecha de Lanzamiento: 27 de agosto de 2021