ENTREVISTA: Mauricio Nader

Entrevista por Gerardo Pérez G.

Muchas veces hemos escuchado diversas bromas sobre los bajistas en la música, sin saber que tan infravalorado instrumento, es parte fundamental tanto en el metal como en otros géneros musicales…

Uno de los que ha dado su vida a este instrumento, a dominarlo y hacerlo propio, es el reconocido bajista chileno, Mauricio Nader, quien con varias giras bajo el brazo, optó por radicarse en Alemania.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de conversar con él, y acá te compartimos nuestra entrevista:

¡Hola Mauricio! Gracias por tu tiempo ¿Cómo has estado? ¿Cómo ha sido vivir esta pandemia fuera de Chile?

Hola Gerardo y amigos de Metal Addiction. Ante todo, muchas gracias por la oportunidad de contestar esta entrevista.

Yo resido en Berlín, Alemania, desde hace una año y medio. Llegué en Junio de 2019, y desde ahí hasta principios de este año estuve instalándome, gestionando contactos y hasta organicé una gira solista por Europa para promocionar un DVD en vivo que había publicado recientemente. Todo iba muy bien hasta que apareció la pandemia en Marzo, y con ello se acabaron los conciertos, algo que acá es una fuente de ingresos muy importante. Entonces he tenido que retomar mi trabajo como compositor, arreglador y productor musical para terceros, gestionando clientes y trabajando todo ello online. Han sido tiempos muy difíciles para todos los artistas literalmente en todo el mundo, con mucha incertidumbre laboral. A mí igual me afectó, pero he podido responder rápido. Lo bueno es que también he hecho una red de amigos y conocidos acá en Berlín, que entre todos nos vamos apoyando y ayudando. Ayuda también sentir el apoyo de la familia, aunque sea a distancia. Ahora estamos en la segunda ola, pero con fé de que esto en algún momento se tendrá que acabar.

¿Cómo nació la idea de radicarte en Alemania?

Yo desde hace varios años tenía la idea de continuar mi carrera fuera de Chile, y ocurrió que desde 2016 estaba viajando seguido a Europa para hacer conciertos solistas, y Alemania siempre era el centro de estas giras. Entonces cada año se extendía más el tiempo que estaba fuera de Chile, así que entendí que tenía que venirme a vivir acá, si no, no me salía a cuenta. Entonces averigüé los requisitos necesarios, los gestioné y gracias a Dios se dieron. Desde entonces ha sido día a día un aprendizaje constante, y ha sido de mucho crecimiento personal y profesional vivir acá. 

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención, musicalmente, en Alemania?

Lo que más me llama la atención es que acá al arte y a la cultura se les considera un bien de primera necesidad para el ser humano. La gente está ávida de ir a ver música en vivo, de conocer nuevas propuestas y de nutrirse día a día con cultura. Es por eso que los programas gubernamentales incluyen a la música como algo sagrado, destinando una importante cantidad de presupuesto para fomentar su desarrollo, y de la misma manera los privados invierten en sellos, productoras, festivales, etc. Todo lo anterior a escalas pequeñas, medianas y grandes. 

Y lo otro que me llama también mucho la atención es que se da mucho la colaboración y ayuda entre artistas, independiente incluso del estilo de música. Esto hace que fluyan aún más iniciativas y proyectos.

Has hecho largas giras en Chile y Europa: ¿Cómo diferencias ambos públicos?

Para mí la gran diferencia entre el público Chileno y el público Europeo, es que estos últimos sí le dan una oportunidad a los artistas nuevos, yendo a ver nuevas propuestas. Te pongo un ejemplo: el año pasado organicé acá en Berlín un concierto solista en una iglesia en donde cabían 100 personas. Si bien yo ya había tocado en la ciudad un par de veces en años anteriores, seguía siendo un desconocido. Entonces hice toda la promoción que pude (redes, volantes y un aviso en el diario local), sin aún hablar el idioma, y el concierto se llenó. Yo me conformaba con que llegaran 20 personas, ya que nadie me conocía, pero la lógica acá es que la gente va y paga, precisamente porque “nadie me conoce y quieren saber quien soy y cual es mi propuesta”, y así ha sido en cada uno de los países que he tocado acá en Europa. En cambio en Chile, y lo digo desde mi propia experiencia, muchas veces opera la lógica contraria, es decir: “para qué lo voy a ir a ver si no lo conozco”, incluso cuando están los videos en vivo y la música en todas las plataformas de internet. 

También has dictado algunos seminarios de emprendimiento musical ¿cómo nació esta idea?

Esto comenzó en 2016, cuando pertenecía a las bandas Hidalgo, Claudio Cordero Trío y Alejandro Silva Power Cuarteto, junto con mi trabajo solista. Era tal la cantidad de gestión que estaba realizando, que decidí ponerme a las órdenes de una persona experta en innovación y emprendimiento, para poder darle forma a un material que pudiese ayudar a aquellos que están empezando a hacer carrera como artista. Cuando el material estuvo listo, lo empecé a entregar en muchas mentorías privadas, talleres abiertos y charlas. En ese entonces no había nadie en Chile que enseñara este tipo de conocimiento, y me alegra que esto haya servido para que después otras personas hayan seguido haciendo esto, para contribuir a generar industria. 

Todo esto siempre lo quise hacer porque sentía que era un conocimiento que tenía que ser compartido, y lo entregaba con mucha humildad, basado también en mis propios fracasos y aciertos. 

Según tu experiencia ¿qué crees que podría matar la carrera de un artista?

Al respecto, tengo una opinión muy personal, basada en lo que he observado a lo largo de los años en diferentes artistas, y que se relaciona mucho con la pregunta anterior. Lo que realmente destruye la carrera de una artista es la falta de liderazgo en el proyecto, sobre todo al nivel de bandas. Si no está claro qué es lo que cada uno de los miembros del proyecto quiere lograr, y lo más importante es que si no hay un líder que sea capaz de ordenar ello y dirigirse hacia un objetivo, entonces el proyecto es inviable y va a dar bote constantemente. Por muy buena que sea la música, la gestión, el trabajo en promoción y redes sociales, el financiamiento, etc. En el fondo, los proyectos artísticos fracasan porque el liderazgo ha sido mal llevado. 

Hay muchos artistas que se quedan en la etiqueta de emergente por siempre ¿Qué barreras crees que deberían romper para salir de ahí?

Siguiendo con lo mismo de las dos preguntas anteriores, mi opinión es que para dejar de ser un artista emergente, lo que hay que tener es un plan de trabajo a largo plazo, con metas muy claras de hacia dónde se quiere llegar, en cuanto tiempo, y qué es lo que se quiere lograr como artista. Si esas tres preguntas no están contestadas en detalle, lo más probable es que el proyecto siga como emergente por siempre. Y por supuesto, con un liderazgo que sea capaz de proteger a los miembros del equipo. 

Por eso yo siempre tengo una máxima: “Si uno se planifica bien, se pueden lograr cosas en 2 años que otros no han logrado en 20. No digo que sea fácil, pero es posible”.

¿Crees que la escena metalera en Chile está consolidada?

Para nada. En Chile no existe una escena metalera consolidada. No puede ser que la mayor aspiración de una banda de metal en Chile sea telonear a una banda de afuera. Y esa ha sido la constante en las últimas décadas. Esto genera mucha frustración, porque en Chile de verdad existen muy buenas bandas, y que cuando van a tocar afuera las valoran mucho. Yo creo que para que exista una verdadera escena metalera en Chile, las bandas tienen que optimizar su gestión y su liderazgo interno, como te mencionaba anteriormente, y que también el público retribuya asistiendo a los conciertos y comprando su material. Todo esto genera un círculo virtuoso que logra una escena e industria saludables.

Eres un maestro en el bajo ¿en qué momento decidiste irte por este instrumento?

Te agradezco el cumplido, pero yo no me considero para nada un maestro del bajo. De hecho, ni siquiera me llama la atención ser un referente del instrumento. Yo toco el bajo eléctrico porque fue el instrumento que quise elegir para expresarme musicalmente en cualquier escenario, siempre con la finalidad de conectar con la gente a través de la emoción que producen las canciones y las piezas musicales. Es por eso que el virtuosismo y la rapidez en cualquier instrumento tienen cero valor para mí, ya que lo importante es crear una experiencia de principio a fin en el oyente, con las notas que sean necesarias. 

Yo recuerdo que cuando tenía 14 años empecé a tocar guitarra, y fue mi padre quien me enseñó mis primeros acordes. Entonces estaba en eso, cuando vi por primera vez un video en vivo de Iron Maiden, entonces ahí me quedó claro que el bajo eléctrico era el instrumento que quería tocar. Encontré que tiene una potencia y una vibra increíble, y que hasta el día de hoy me tiene muy entusiasmado con las diferentes posibilidades que ofrece.

Gran parte de tu música es solo instrumental ¿has sentido la necesidad de incorporar una voz?

Yo he participado tanto en proyectos instrumentales, como también en los que hay una voz. Lo que ocurre es que el trabajo solista que lleva mi nombre ha estado orientado al bajo eléctrico como instrumento principal, y a veces siendo acompañado por otros instrumentos. A futuro sería muy bueno incorporar una voz, así como también seguir expandiendo la sonoridad en nuevos formatos instrumentales. Eso es lo bueno de este proyecto, que tiene una libertad tremenda para ir innovando constantemente.

Por largo tiempo fuiste miembro de las bandas Six Magics, Hidalgo, Claudio Cordero Trio y Alejandro Silva Power Cuarteto. Gracias a eso ganaste muchos seguidores ¿Qué recuerdos tienes de esa época? ¿Crees que sería posible volver a tocar esa música?

El haber pertenecido a esas bandas significó para mí mucho aprendizaje, en muchos sentidos. Con Six Magics aprendí a hacer mucha gestión y logística a nivel de artistas. Con la banda Hidalgo le tomé el peso al valor que tienen las raíces de la música Chilena al fusionarla con el metal, ya que Gabriel Hidalgo (guitarrista y fundador) siempre tuvo el propósito de fusionar lo autóctono con lo foráneo. Con Claudio Cordero Trio pude sentir lo que es tocar en un Festival Europeo al mismo nivel que varios referentes del metal en el mundo, ya que fuimos invitados a Eslovaquia a compartir cartel con bandas como Stratovarius, Children of Bodom, Sodom, etc. Y además ganamos el Premio Pulsar de la música Chilena en la categoría mejor disco de metal en 2017. Y con Alejandro Silva Power Cuarteto aprendí lo que es el verdadero rigor de las giras largas con una banda, al haber realizado tres de ellas en todo Chile en un plazo de dos años.

Todo esto te deja una gran experiencia y vivencias que me han servido para continuar mi carrera como artista. Los mejores recuerdos siempre son los conciertos y las giras, ya que ahí es donde se genera esa conexión con el público y con otros músicos, que yo siempre estoy buscando. Te podría contar demasiadas, pero si pudiera elegir algunas de ellas, sería por ejemplo como cuando con Claudio Cordero Trio compartimos backstage con otros artistas del festival, y pudimos conocer a Andre Matos (Q.E.P.D.) y su banda, conversar con ellos y aprender de su recorrido. También recuerdo con orgullo la última gira que hice con Alejandro Silva, cuando hicimos 18 conciertos en 20 días, entre Iquique y Punta Arenas, fue de locos. Y finalmente, recuerdo también con mucha emoción el disco que hicimos con Gabriel Hidalgo llamado “Yupaychay” en donde él estaba convencido de que podíamos versionar temas de la nueva canción Chilena en formato de metal instrumental, algo que nadie había hecho hasta el momento (2009).

Y por supuesto que el metal es una música que voy a seguir tocando, de seguro. A principios de 2018 me tuve que retirar de todas las bandas en las que participaba, para iniciar mi camino de buscar más posibilidades fuera de Chile. Ya pronto volveré a tocar metal nuevamente.

¿Cómo te sentiste la primera vez que subiste al escenario?

Me acuerdo que yo estaba en el colegio, en Santiago. Estaba en segundo medio, y armamos una banda con compañeros de curso para tocar en un mini-festival de ese colegio, en una pequeña cancha de Volleyball. Tocamos covers de Metallica, Iron Maiden y Nirvana. Fue increíble, y pese a que la configuración del escenario era muy básica, yo sentía que estaba en un estadio, tal como en los videos que yo veía cuando estaba aprendiendo a tocar. Ahí fue cuando empezó la semilla de “tocar en vivo es lo que siempre quiero hacer”.

¿Cuál ha sido la experiencia más estresante que has tenido en el escenario?

Han sido varias, pero sin duda una de las más complejas fue el teloneo que hicimos con Six Magics a Tarja en el año 2008, ya que yo estaba encargado de gestionar toda la logística representando a la banda. Fue muy difícil, porque había mucho retraso en las pruebas de sonido, pero lo bueno es que logramos sacar adelante el show. Nuestro concierto fue muy bien recibido, incluso lo grabamos en video. Pero no es un concierto que yo recuerde con alegría.

Para terminar… Llevas 20 años de carrera, y has logrado muchas cosas. Cuéntanos qué le aconsejarías a quienes están empezando en la música.

Si en algo puede ayudar, mi consejo sería que se sinceren consigo mismo y sepan qué quiere lograr cada uno. Y en base a eso trabajar duro para tener la oportunidad de conseguirlo, pero siempre disfrutando el proceso, tanto los momentos buenos como los malos. No podemos controlar los resultados, pero sí podemos poner todo nuestro coraje para que sea una experiencia de vida.

Y para finalizar, quiero mandar un gran saludo a todos quienes siguen Metal Addiction, y también a su staff. Siempre me he sacado el sombrero por los medios independientes y por la gente que los sigue, porque hacen un trabajo fundamental para que haya industria. ¡Un abrazo a todos ustedes!

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Gerardo