CLASSIC ADDICTION: 25 Años del álbum “Mellon Collie and The Infinite Sadness” de THE SMASHING PUMPKINS

Por .:G_Radaghast B.P.

Cuenta la leyenda que mientras Nirvana daba un show en un pequeño local de Washington – antes de la explosión mediática provocada por el lanzamiento de “Nevermind” – en 1991, Courtney Love le comentaba a su pareja de entonces, Billy Corgan, lo grandiosos que eran y lo lejos que podrían llegar. Se dice que Corgan no compartía la apreciación y que no los consideraba “la gran cosa”. Semanas después, Love terminaría con Billy para emparejarse con Kurt y Nirvana sacudiría el mundillo del rock con su segundo disco en 1992, opacando y quitándoles prensa y espacio a numerosas bandas no sólo de grunge, sino que también a grupos de otros estilos incipientes como el rock alternativo, rock gótico, el rock industrial y valiosas bandas de avantgarde rock y metal que serían descubiertas con posterioridad, una vez que la ola – o más bien moda – grunge hubo chocado contra los rockeríos de la realidad.

Billy Corgan se vio aislado en su desprecio a Nirvana y en cómo siempre asociaban a su banda, The Smashing Pumpkins a la escena grunge siendo que él nunca se sintió parte de esta. Que Butch Vig – productor de los primeros dos discos de las calabazas y también del “Nevermind” y de muchos discos clásicos de los 90, hasta el día de hoy – no los transformaba en miembros de dicha comunidad, pese a tener una estética similar y que usen la afinación standard del grunge. Su música (compuesta el 99% por él, con mínimas aportaciones del guitarrista James Iha y de la bajista D´Arcy Wresky) siempre fue mucho más ecléctica, en colores, tonos, melodías y estructuras que el grunge convencional, amen de su voz aguda, rasgada y a ratos gritona que nada tenía que ver con los gruñidos graves y armónicos de cantantes como Eddie Vedder o Mark Lannegan.

Los Pumpkins eran asociados por críticos más despiertos dentro del mote de “Rock Alternativo”: grupos de rock con vocación indie y sonido inclasificable, artesanal o naif en sus composiciones pero con cierta tendencia a la melodía y gancho pop, como R.E.M., Pixies, The Breeders o Dinosaur Jr. Grupos que se sentían herederos de la sicodelia de fines de los 60 pero con la sensibilidad de la llamada “Generación X” noventera, y que eran rotados con regularidad en las estaciones de radio de Rock y universitarias de Estados Unidos.

La trágica muerte de Kurt Cobain en abril de 1994 marcó el inicio de la decadencia del grunge como estilo mainstream, lo que permitió que las demás bandas rockeras lucharan por apoderarse de la atención de los medios: Soundgarden recién había editado el “Superunknown”, disco majestuoso con el que Cornell y los suyos querían salir del under a cómo de lugar; Pearl Jam lanzaría “Vitalogy” mientras se encontraban en plena disputa con Ticketmaster, Alice In Chains había editado el EP “Jar Of Flies” a principios de 1994 y no sacarían un álbum hasta noviembre de 1995. Marilyn Manson editaría su primer álbum en julio de 1994 bajo el patrocinio de Trent Reznor y su sello Nothing Records, quien también luchaba por hacerse un nombre en la escena con el disco “The Downward Spiral” de su banda Nine Inch Nails, editado también en marzo de 1994. Stone Temple Pilots sorprendía a todos con su segundo disco “Purple” lanzado en junio de ese año, Candlebox se encontraba en plena promoción de su disco debut ese año y Bush cerraba este mítico año con el lanzamiento de su genial debut “Sixteen Stone” en diciembre. Y en medio de toda esta hiperactividad de la escena grunge, Smashing Pumpkins giraba ese 1994 con su segundo álbum, “Siamese Dream” lanzado el año anterior y se aprestaba para encerrarse a grabar a contar de marzo de 1995.

¿Qué fue lo que convirtió a “Mellon Collie & The Infinite Sadness” como un disco soberbio, o, en palabras de Corgan, el “The Wall de la Generación X”? En primer lugar, lisa y llanamente por la calidad, cantidad y variedad de sus canciones. Lejos de ser “un disco más” de una banda en ese minuto “del montón” de las que pululaban en la escena rockera de esos años, Billy Corgan (voces, guitarra, teclados, producción y dirección general de arte), James Iha (guitarras y coros), D´Arcy Wretzky (bajo y coros) y Jimmy Chamberlin (batería) lograron crear un disco doble que se transformó en la Quintaesencia del Rock Alternativo, donde se alejaron con éxito del clásico sonido noventero – llámese grunge, indie o lo que sea – para crear un sello propio, donde el rock sabbático convivía con la sicodelia, el post punk, la new wave, guiños a la música clásica y al rock progresivo, la música electrónica, canciones acústicas y hasta algunas cuotas de noise. Se trata de un álbum que mira al pasado con una nueva actitud, compila lo mejor de la música hecha hasta la fecha y pone un ojo en la música del futuro. Por eso es tan importante este disco.

Dentro de la historia de los Pumpkins, por primera vez en su carrera Billy Corgan permitió que James Iha y D´Arcy tocaran y grabaran sus instrumentos (Se dice que Corgan grabó todas las guitarras y bajo de los primeros dos discos), y el proceso de grabación en palabras de Iha “Fue mucho más orgánico”. Para esta ocasión decidieron no trabajar con Butch Vig – tanta cercanía con él estaba jugando en su contra – sino que recurrieron a las labores de producción de Alan Moulder y Flood, asumiendo Corgan también la producción. Con un lote de canciones disponibles que no fueron incluidos en “Siamese Dream”, sumado a un período personal de fértil inspiración, Billy y los suyos lograron registrar la increíble cantidad de 57 canciones, de las cuales 28 fueron las incluídas en este álbum, doble en disco compacto y triple en vinilo. Las demás fueron lanzadas como lados B de los singles y recopiladas posteriormente en el Box-Set “The Aeroplane Flies High”. La mítica portada del álbum fue encargada al ilustrador y artista de collage John Craig.

La edición en CD del álbum fue dividida en dos, titulados “Dawn to Dusk” yTwilight to Starlight”. La edición en cassette del álbum fue dividida de manera similar. La edición en vinilo fue dividida en seis lados, titulados Dawn, Tea Time, Dusk, Twilight, Midnight y Starlight, e incluyó dos canciones adicionales (“Tonite Reprise” e “Infinite Sadness”), además de poseer una lista de canciones completamente diferente en cuanto a orden, respecto a las ediciones en disco compacto y casete. Si bien no se trata de un trabajo conceptual, Corgan aclaró en su momento que está basado en “la condición humana de la pena mortal”, donde existirían ciertos patrones y hablantes líricos comunes, enmarcados principalmente en sus sensaciones como adolescente y que recién ahora puede liberar a través de este álbum. Así, la “Melancolía y la infinita tristeza” no sería más que un poemario adolescente que justamente le haría merecedor de algunas críticas negativas, por ser las letras “demasiado cándidas y típicamente frustadas” que no se corresponden con la calidad musical de tan ambiciosa obra artística. Lo que no entendían estos críticos – en realidad, en 1995 era imposible adivinar – era que justamente esa era la marca personal de la escritura de Billy Corgan y que se mantendría así hasta el día de hoy. (De hecho tuvo una especie de “epifanía cristiana” años después…)

Estimo innecesario describir el disco canción por canción: temas como “Tonight, Tonight”, “Zero”, “Bullet With Butterfly Wings”, “1979” y “Thirty-Three” debiesen ser conocidas por todos los que pasen a leer esto; ya en estas canciones se aprecia la diversidad estilística exhibida por los Pumpkins: rock sinfónico, una canción rockera, sabbática y directa, otra canción rápida y garagera, un himno pop rock y una canción acústica con un delay muy prog rock. Las que me gustaría destacar son precisamente las más pesadas: “Jellybelly” con esas baterías a full de Jimmy Chanerlin que rozan el blast beat, la balada de riff cortado “Here Is No Why”, la muy introspectiva (que pasaría inadvertida dentro de los primeros discos de Porcupine Tree) “Galapogos”, las muy pesadas y con Corgan gritando “Bodies” y “X.Y.U.”, la acústica y pastoral “Stumbleine” y que coquetea con el prog rock “In The Arms Of Sleep”. De todas formas, TODAS las canciones son bellísimas y los 121:50 minutos que dura este opus se disfrutan de principio a fin.

Obras como estas son verdaderas “Salvavidas de plomo” para cualquier banda: dejó la vara demasiado alta y sus producciones siguientes nunca igualarían el nivel de este trabajo. Si bien ya existían piezas en “Mellon Collie…” que adelantarían el cambio de estilo demostrado en “Adore” de 1998, la crisis provocada por la extensa y agotadora gira de este álbum – manifestada en la muerte del tecladista Jonathan Melvoin en mitad de la gira por sobredosis de drogas y la salida temporal de Jimmy Chamberlin por el mismo problema de adicciones y por estar involucrado en la muerte del primero – hizo tambalear las relaciones dentro de la banda al punto de provocarse la salida de D´Arcy en 1999 y la disolución de la banda el año siguiente, luego de sacar un último disco nuevamente doble pero diferido en el tiempo y su forma de distribución. (“Machina I” fue lanzado por Virgin Records, en tanto de “Machina II” fueron repartidas veinticinco copias entre los amigos del grupo, con el permiso de distribuir libremente el contenido en internet, todo radicó ante la negativa de Virgin Records de publicar un álbum doble de Machina, ante las bajas ventas del mismo “Machina I” y “Adore”.)

A modo de celebración de los 25 años del lanzamiento de este disco, el mismo Billy Corgan en un video subido ayer a Youtube anunciaba que el próximo año realizaría una gira de celebración tocando este álbum íntegramente (debido a las restricciones de este año por la pandemia), al tiempo que anunciaba que el próximo disco de la banda sería una continuación del concepto desarrollado tanto en “Mellon Collie…” como en “Machina”. Esperemos que esto implique una mejora sustancial del nivel mostrado por los Pumpkins post-2000, puesto que luego de “Zeitgeist”(2007) la calidad de sus trabajos posteriores han dejado mucho que desear. Ojalá esta reunión con James Iha se materialice en composiciones que sean dignas continuadoras de este trabajo, por lejos lo mejor que nos han dado The Smashing Pumpkins en sus 26 años de carrera.

Nota del R.: este artículo va dedicado a quien fuera la persona que me mostró el mundo del rock alternativo a mis 12 años y que gentilmente me regaló un par de cassettes grabados con este álbum, por allá en el lejano 1996. Sin él no habría descubierto a The Cranberries, R.E.M., Placebo, Depeche Mode y tantos otros. Para ti, Javier Calisto C., te fuiste demasiado pronto pero tu sencillez, calidad humana y excelente gusto musical nunca serán olvidados.