CLASSIC ADDICTION: 26 años de “PROTECTION” de Massive Attack y de “DUMMY” de Portishead

Por .:G_Radaghast B.P.

Perfectamente este año podríamos catalogar como “Efemérides que a nadie le importan” las conmemoraciones de discos trascendentales para la historia de la música. Entre los estragos sanitarios, sociales y económicos causados por la pandemia del Covid-19, que algunos especialistas ya consideran como una “Venganza de la Naturaleza” en reacción al calentamiento global, el cambio climático y los perjuicios generados por la sobre explotación y sobre población, las elecciones en Estados Unidos, el plebiscito en nuestro Chile y el principio de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, es claro y hasta entendible que las efemérides musicales no sean más que anécdotas. La seriedad como principio fundamental de la estética de la adultez obliga a ignorar asuntos en apariencia tan triviales como éste. ¿O no?

Se dice que Rubén Darío, poeta nicaragüense y diplomático, dijo alguna vez, luego de una acalorada discusión sobre política y guerra: “Ahora hablemos de cosas serias: hablemos de literatura”. Esta porfía en valorar ciertos discos me motivan a comentar dos álbumes que acaban de cumplir la nada despreciable edad de 26 años y que configuraron lo que conocemos como trip hop y que influenciaron a buena parte de músicos y artistas de los noventas y hasta el día de hoy, como verán en estas líneas.

Antes de continuar es pertinente responder una pregunta para los no iniciados: ¿Qué diablos es el trip hop? A primera vista el género luce como un primo bastardo del hip hop. La verdad sea dicha y de manera muy resumida, el trip hop es el resultado de años de experimentación desarrollada durante la década de los ‘80 por la comunidad joven de Bristol, puerto que corresponde a uno de los dos centros administrativos del suroeste de Inglaterra y que en su día fue uno de los puertos más importantes del Atlántico del comercio de esclavos; en esta época fue una de las ciudades con mayor diversidad étnica de Reino Unido, diversidad cultural que se vio enriquecida por la gran cantidad de discos de descarte a bajo precio que llegaban en los barcos desde Jamaica, con música principalmente reggae, dub y hip hop, los cuales comenzaron a filtrarse en la conciencia de esta subcultura. Los MCs, b-boys y grafiteros se agrupaban en torno a sound systems informales, de los cuales el más importante es “The Wild Bunch”, uno de los primeros sound systems en comenzar a desarrollar el típico sonido de Bristol que terminaría transformándose en trip hop. Wild Bunch estaba formada, de modo variable, por intérpretes como el MC Adrian “Tricky Kid” Thaws, el artista de graffiti y liricista Robert “3D” Del Naja (respecto de quien se especula podría ser la identidad detrás del internacionalmente conocido graffitero “Bansky”), y los DJ’s Nellee Hooper, Andrew “Mushroom” Vowles y Grant “Daddy G” Marshall. A medida que la escena hip hop maduraba en Bristol, este colectivo eventualmente consiguió firmar un contrato discográfico y evolucionó hacia lo que conocemos como Massive Attack, cuyos integrantes principales lo formaban Robert Del Naja, Mushroom Vowles y Daddy G, con contribuciones significativas de Tricky Kid (pronto acortado como Tricky) y Hooper en la producción, junto a un número rotatorio de vocalistas.

El trip hop musicalmente es la consecuencia sónica de la fusión entre cierto fraseo hip hop (“hip hop al revés” o fraseo vocal lento y cadencioso, como en la canción “Risingson” de Massive Attack de su clásico álbum “Mezzanine”) sumado a la electrónica down-tempo, jazz, sampleos o auto sampleos y mucho soul. Este sonido como ya se ha dicho fue desarrollado principalmente y en un principio en la ciudad inglesa de Bristol, siendo sus tres primeros exponentes los ya nombrados Massive Attack, Portishead y Tricky, este último “miembro honorario” de Massive Attack y con una interesante carrera solista. Otros críticos han sumado a esta pandilla a artistas como Björk, algunas obras del compositor Craig Armstrong (colaborador de Massive Attack) y a DJ Shadow.

El término trip hop fue acuñado en 1994, pero no en referencia a los álbumes de la triarquía antes nombrada: el periodista Andy Pemberton utilizó el término en un artículo publicado por la revista británica Mixmag para describir el hip hop instrumental de “In/Flux”, un sencillo publicado en 1993 por el DJ de San Francisco DJ Shadow. “In/Flux”, con sus samples de spoken word, cuerdas, melodías, sonidos bizarros, bajo fuerte y beats lentos, le daba al oyente la impresión de estar en un viaje (en inglés, viaje es trip, de ahí “trip hop”) musical, según Pemberton. Pronto, sin embargo, las texturas dubby, jazzy y psicodélicas de las bandas y artistas antes nombrados, fueron descritas por los periodistas como ejemplos del trip hop.

Así las cosas, el 26 de septiembre de 1994, el sello Circa en alianza con la multinacional Virgin Records lanzaron el segundo álbum de Massive Attack, “Protection”, editado tres años después de su debut “Blue Lines” y que casi todos los entendidos consideran como el primer álbum de trip hop. Un mes después sería editado por el sello Go! Records el álbum debut de Portishead, “Dummy”, manteniendo ambos trabajos de manera intacta su poder de seducción y de inspiración para músicos asociados a las escenas del rock alternativo hasta del black metal.

Sobre el primer disco lanzado en 1994, pese a no ser considerado tan brillante como el anterior “Blue Lines”, este álbum confirmó a Massive Attack como un grupo a tener en cuenta dentro del universo bastante amplio de bandas interesantes de los noventa; el cantante de reggae Horace Andy volvió nuevamente a poner voz en un par de canciones (“Spying Glass” y el cover de The Doors “Light My Fire”) así como también Tracey Thorn (cantante del grupo Everything But The Girl), Nicolette y Tricky, además de los estables Robert Del Naja y Grant “Daddy G” Marshall. También aportaron Craig Armstrong (piano) y Mushroom en la composición y producción.

Efectivamente, si bien el álbum carece de la potencia hit de canciones como “Safe From Harm” y “Unfinnished Sympathy” del debut (con la cantante Shara Nelson en las voces), este “Protection” amplió el espectro de Massive Attack en los terrenos más propios del ambient, del dub y de la música clásica moderna, gentileza esto último de Craig Armstrong. Fue un buen “gancho de izquierda” a la crítica, acostumbrada a encajonar a los proyectos exitosos en los márgenes estrechos de los discos que les dieron cierta fama a sus artistas. Con este álbum Del Naja y los suyos formularon la advertencia a la prensa y a sus seguidores que cualquier giro musical sería posible en su carrera, ya sea profundizando en la música jamaicana que los influyó en su adolescencia, o virando hacia el rock y sonidos más oscuros y claustrofóbicos, tal y como apreciamos en su siguiente lanzamiento, “Mezzanine” de 1998. Tal sería además, el sello de Massive Attack: siempre mutando, satisfaciendo siempre sus ambiciones musicales sin ceder a la presión de sellos, medios o fans. Como sea, este disco cuenta con varios temas radiales y accesibles como son el homónimo, “Better Things” (ambos con la voz preciosa y melancólica de Tracey Horn), “Karmacoma” y “Eurochild”, ambas cantadas por Robert del Naja y Tricky.

A su vez, “Dummy” de Portishead fue recibido con el entusiasmo que le fue negado al segundo disco de Massive Attack: el debut de – en un principio dúo – conformado por Geoff Barrow (compositor, productor, DJ, programación, baterías, piano y sampleos) y la enigmática cantante Beth Gibbons, tomaron el nombre del pueblito cercano a Bristol. Barrow poseía una reputación como remezclador y ya había escrito algunas canciones para Neneh Cherry, mientras Gibbons era una voz muy apreciada en los circuitos nocturnos de Bristol por su gran intensidad. Cuando ambos estaban grabando sus canciones, el productor Adrian Utley coincidió con el dúo en sus ideas musicales,integrándose a la larga como tercer miembro haciéndose cargo de las guitarras, bajo, theremin, órgano Hammond, arreglos de cuerda y producción.

El impacto de “Dummy” fue tan inesperado como inmediato, ganando el prestigioso Mercury Music Prize en el cual se enfrentaron, entre otros, a Oasis, Tricky, P.J. Harvey, Supergrass, Van Morrison, Leftfield y Elastica, mientras en Norteamérica nacía un creciente culto que los ayudó a dar una serie de exitosos conciertos.

Antes de editar el famoso debut, incursionaron en el cine con un interesante cortometraje denominado “To Kill a Dead Man”, un homenaje al cine de espías, cuyos soundtracks han inspirado desde entonces su música. Pasa que la música de esta banda, a diferencia de las influencias reggae y dub de Massive Attack, se nutren principalmente de la música jazz y soul de los años 50 y 60 – comprobable en la no-técnica vocal de Beth, su forma intensa y desgarrada de cantar – las bandas sonoras del cine negro de la misma época – cortesía de Adrian Utley – y la artesanía propia del scratching y sampleos por parte de Geoff Barrow. De hecho, buena parte de la instrumentación no orgánica que se escucha en el disco – cuando no correspondía a sampleos de otras autores – consistía a la misma banda autosampleándose, es decir, grababan ellos mismos sus pistas, las que registraban en vinilos que luego eran dañados a drede, ya sea deslizándose sobre ellos o pisándolos contra el piso, para capturar el sonido añejo y defectuoso al rozar la aguja del scratch.

Pese a lo que pueda creerse, el álbum no fue grabado digitalmente. En cuanto a los sampleos oficiales, para el tema “Sour Times”, el álbum contiene “The Danube Incident” de Lalo Schifrin y “Spin It Jig” de Smokey Brooks; para “Strangers”, “Elegant People” de Weather Report; para “Wandering Star”, “Montaña mágica” de War; para “Biscuit”, “I’ll Never Fall in Love Again” de Johnnie Ray y para “Glory Box”, “Ike’s Rap II” de Isaac Hayes. Massive Attack a su vez sampleó canciones de James Brown, Pieces From a Dream y del mismo Isaac Hayes. La portada del álbum es una imagen fija de la vocalista Beth Gibbons tomada de “To Kill a Dead Man”, el cortometraje que creó la banda, para el cual la banda sonora compuesta por ellos mismos les valió su contrato discográfico.

Dummy contiene piezas de emotiva y oscura belleza, desde “Mysterons” con ese órgano moog misterioso como si de una película sci-fi de los setenta se tratara, pasando por el single “Sour Times” con esos sampleos hechizantes, la delicada alegría cabaret de “Strangers”, la muy sexual “It Could Be Sweet”, hasta llegar a las más conocidas y versionadas “Roads” y “Glory Box”. De estas últimas, “Roads” le demostró a muchos músicos del rock y del metal que se podría ser oscuro, profundo y real sólo con la voz apropiada, batería y teclados.

La revista New Musical Express resumió el disco escribiendo: “Este es, sin lugar a dudas, un álbum debut sublime. Pero muy, muy triste”. Observó: “Desde un ángulo, su blues lento y lánguido ocupan claramente un terreno similar al de las almas gemelas Massive Attack y toda la familia extendida del hip-hop de Bristol. Pero desde otro ángulo, estos son paisajes lunares ambientales de vanguardia de una naturaleza ferozmente experimental”. Melody Maker declaró que la banda era “sin lugar a dudas la cosa más elegante y genial que había aparecido en el país durante años…Dummy, su debut, toma perfectamente blues, funk y rap/hip hop, entre paréntesis de todo esto en la angustia urbana y luego lo enfría hasta los huesos”. Tim Marsh de Select escribió: “Mezclando hip hop, blues, jazz, dub y temas televisivos al estilo de John Barry; melodías con las letras atrevidas y la voz valium de Beth Gibbons, es música lounge para arty schizos”.

Rolling Stone escribió: “A partir de loops de cinta y cuerdas en vivo, riffs de Fender Rhodes y cantos angelicales, estos subversivos ingleses construyen hip-hop gótico”. Una revisión de BBC Music en el 2015 lo llamó “simplemente uno de los mejores álbumes de debut de la década de 1990” y dijo que “Los componentes que componen gran parte de esta colección se pueden rastrear fácilmente: desde el dub, hasta el soul y especialmente hasta el hip hop; la variedad de efectos scratch, loops y samples en el que se juntan las piezas que hacen que Dummy sea especial hasta el día de hoy. Los imitadores han ido y venido, pero ningún acto ha reproducido la inquietante magnificencia conjurada aquí, excepto Portishead mismo”.

Más allá de los halagos y alabanzas para ambos discos, es palpable la trascendencia para la música creada posterior a ellas: la apertura demostrada por Massive Attack en “Protection” dotó de fuerza y confianza a otro lote de bandas que se atrevieron a incursionar en el trip hop añadiendo sonidos más amables, cercanos al pop o a la sicodelia radial, como se constata en los álbumes posteriores de Hoverphoonic, Morcheeba, Easy Star All-Stars y Gorillaz. En cuanto a Portishead, su debut encandiló no sólo a la escena bristoliana sino que también a músicos como Mike Patton (quien lanzó su proyecto trip hop Lovage, muy influenciado por Portishead, unos años después), Maynard James Keenan, quien concentró en Puscifer todas sus influencias trip hop, electro y ambient (Tool se llevó de gira a Tricky cuando promocionaban “Lateralus” de hecho), hasta bandas como My Dying Bride y artistas de la escena black metal como Ihsahn de Emperor, quienes versionaron el tema “Roads” de este disco.

El 20 de febrero del año siguiente era editado “Maxinquaye”, el álbum debut de Tricky, con el cual se cerraba la trilogía angular de lo que se conocería como trip hop. Posteriormente, la posta del estilo sería recogido por otras bandas, las que con menor o mayor afán comercial profundizarían en las posibilidades del género. De este lado de la música, bandas como The Gathering, Ulver, Solefald, Fleurity y hasta Igorrr o Dodheimsgard, Peccatum y un largo etcétera – principalmente, del lado del avantgarde metal – tomarían este sonido como influencia. Del lado del rock y de la electrónica, gente como Radiohead, Moby e incluso bandas del mundo de la bossa nova como Smoke City se han valido del trip hop como vehículo musical. Y sus alcances nos persiguen hasta hoy.