JUPITERIAN – ” Protosapien ” (ALBUM REVIEW)

Por .:G_Radaghast B.P.

Si pudiéramos hacer un análisis rápido de las tendencias musicales de estas últimas cuatro décadas, veríamos que hay ciertos géneros en particular que se apoderan del interés tanto de músicos como de audiencias: el thrash y el death metal primigenio desde 1980 a 1985, el death y black metal desde 1985 a 1990, la segunda ola del black metal, el death metal americano y el doom desde 1990 a 1995, el power metal, el black, el industrial, el doom gothic y casi todos los subgéneros del metal desde 1995 hasta el 2000, el stoner y el sludge metal desde el 2000 hasta el 2005, el djent, el sludge y el progresivo desde el 2005 hasta el 2010, el post metal, el djent y aún en boga, el sludge desde el 2010 hasta el 2015. Del último quinquenio prefiero referirme luego de terminar los Classic Addiction que estamos lanzando cada semana.

Me veo obligado a hacer este rápido repaso puesto que nuevamente nos toca analizar el trabajo de una banda cuyo sonido es en muchos sentidos, es un “hijo de su tiempo”, un trabajo artístico ad hoc a la época en que vivimos y cuando un género como el sludge empieza a desdibujarse en variadas fusiones y tendencias, entroncándose en géneros con los cuales ha descubierto afinidad y similar vibración: hablamos del death doom, el post metal, el black metal y el avantgarde. Acá en Metal Addiction nos ha tocado revisar varias bandas que han lanzado trabajos este año en esta escuela: Imperial Triumphant, Bleeding Eyes, Alkymist, Naat, entre otros. En las próximas semanas les hablaré de bandas que perfectamente engrosan estas filas, como Athon, Montaña Sagrada y Arroganz. La aparición de tantas bandas con un factor común denominador no es un hecho aislado o casualidad en lo absoluto: es la manifestación de un período histórico cultural como lo es el arte, siempre en movimiento.

Jupiterian proviene de Brasil. Lo componen cuatro miembros, denominados sólo con letras y consonantes: G en la batería, R en el bajo, A en guitarra y V en guitarras, voces y sintetizadores. Su primer lanzamiento, el EP “Archaic” data de 2014, y han lanzado los álbumes “Aphotic” (2015) y “Terraforming” (2017) siendo éste su tercer disco. Como podrán adivinar, su música podría describirse como una particular visión de venenoso y arrastrado sludge, post metal y death/black, de gran peso, brutalidad y destreza en su ejecución, con unas voces grunt profundas que en su bestial entonación se asemeja un poco a las de Karl Sanders, de Nile, y por su predilección en equalizar todos los instrumentos ejecutados al máximo de brillo e intensidad, guardan cierto parecido con los chilenos Mar de Grises, en sus primeros dos álbumes.

Así, luego de una intro ambient (muy old school ese detalle) “Homecoming”, “Mere Humans” nos acribilla desde un principio con guitarras densas en diabólica armonía, sumado a un ritmo lento y las voces profundas de V. El bajo es un martilleo constante de pulsaciones, optando más por entregar frecuencia que por aporte melódico. En Jupiterian son las guitarras las que conducen los tracks, copando los espectros permitiendo un mínimo espacio en la mitad del paneo para las voces y los pulsos de R. La cadencia de “Mere Humans” induce al trance, como si fueras arrastrado por lava ardiente hacia un océano infinito.

“Voidborn” mantiene la intensidad y peso pero a diferencia de la anterior, el ritmo no avanza: si antes sentías deslizarte en lava, aquí derechamente te estás ahogando hasta la mitad del track, donde abandona el patrón estático a uno a medio tiempo, el que inesperadamente adopta un ritmo rápido (El clásico pattern “caja/bombo” del thrash/death de los ochenta) pero que nos vuelve a paralizar hacia el final con unos sintetizadores de fondo. De nuevo, una alusión al clásico sonido de Nile (De la época “Black Seeds Of Vengueance”) pero que no molesta para nada. No cualquiera puede llegar a ese nivel.

“Capricorn” parte con una percusión tribal, sacudida por ráfagas de guitarras a la par de un mantra riff en la lead guitar. El ritmo nuevamente es lento y cadencioso, hasta que el bajo hace un arpegio en solitario que nos lleva a la primera estrofa donde todo se vuelve caótico y dinámico. La batería hace un patrón curioso (creo que es un 5/4) y por primera vez en el álbum las guitarras se abren, la percusión cobra protagonismo y las voces adquieren un carácter envolvente. La variación a tiempos más rápidos aportan a mantener la atención del oyente y se liberan de la monotonía en la que fácilmente podrían caer. “Starless” si bien no deja de ser brutal, presenta un feeling más post metal, con esas guitarras bien diferenciadas, ritmos menos implacables y una atmósfera apesadumbrada.

Finalmente, “Earthling Bloodline” nos regresa a los senderos del sludge/death doom con guitarras del porte de una catedral en llamas y una percusión generosa en dobles bombos. Presenta variaciones melódicas que aluden a sensaciones sublimes y ceremoniales, siendo un digno cierre a este trabajo. Lamentablemente, nos deja con un gusto a poco y tanta calidad concentrada en cinco canciones más una intro termina jugando en contra de este trabajo. Capacidad, talento para componer y habilidad técnica tienen de sobra, por lo que sería deseable a futuro lanzar discos más extensos, así como también darle mayor versatilidad a la voz y a los sintetizadores. Para la paleta de colores que tiene el sonido de la agrupación, es innecesario que persigan ser más “monolíticos” como les gusta decir a algunas bandas del estilo (y con ello ocultar falta de talento, lo que no ocurre en este caso). Es un buen trabajo artístico y una buena pieza dentro de su discografía.

Calificación: 8,5 / 10

Género: Sludge/Post-Death Metal Sello: Transcending Obscurity Records Fecha de Lanzamiento: 11 de septiembre de 2020