DUN RINGILL – Library of Death (ALBUM REVIEW)

Por .:G_Radaghast B.P.

Total sorpresa me causó escuchar un disco de, podríamos llamar, verdadero y clásico doom metal durante este desgraciado e ingrato año 2020. Pero aquí está! Un álbum pletórico, lleno de excelentes canciones, muy bien grabado y producido y que además muestra pequeñas secciones de folk nórdico, materializado en guitarras acústicas, flauta y violín.

Dun Ringill es una banda sueca, formada en 2017 por el bajista Patrik Andersson Winberg y el baterista Hans Lilja cuando su banda conjunta, The Order Of Israfel, se detuvo, con los dos alineados con el cantante Thomas Eriksson (Doomdogs, ex-Grotesque) y tres guitarristas: Tommy Stegemann (Silverhorse), Jens Florén (Lommi y ex guitarrista en vivo de Dark Tranquillity) y Patric Grammann (SFT, Neon Leon). Dun Ringill (Del gaélico: Dùn, ‘fuerte’, Ringill , ‘punto del barranco’) es una construcción forticada en piedra de la Edad de Hierro ubicado en la península de Strathaird, en la isla de Skye, Escocia. Jethro Tull además, también tiene una canción llamada ‘Dun Ringill’.

Después de lanzar su álbum debut el año pasado bajo el título de ‘Welcome’, el sexteto libera después de poco más de un año su segundo álbum, “Library of Death” este 31 de julio de 2020 a través de Argonauta Records.

Fue grabado por Joona Hassinen en Studio Underjord y Grand Recording Studio durante el invierno (en el hemisferio norte) de 2019. El arte para “Library of Death” ha sido creado por Henrik Jacobson/Art of Henk y está inspirada en las líricas del álbum.

Abre el disco “Raven’s Tear” mediante una introducción muy folk con violín y gaita, el que da el pase a la entrada de los demás instrumentos en un compás de doom clásico, a medio tiempo, con las tres guitarras alineadas tocando un bello arpegio. La voz de Thomas es increíble y muy ad hoc a este estilo: gruesa, profunda, semi rasgada y que se disfruta pues “canta” de verdad, no es un fraseo neutro o un recitado de líricas. De hecho en algunas notas pega vibratos operáticos que aportan al aura y mística de la canción. Es innegable a primera vista la influencia que ejercen Candlemass y Cathedral en estos experimentados músicos, bandas que junto con Count Raven conforman la tripleta “C” dorada del doom metal, siendo Candlemass y Count Raven además, suecos.

Sigue “Library of Death” con otro riff ganador, un Thomas vomitando fuego helado con su voz entre gutural y operática, alcanzando tonos más altos con su singular canto. Ese ritmo lento como lava es ideal para cabecear, y el arpegio es exquisito! La canción contiene un interludio en guitarra donde las tres hacen contrapunto mientras la batería toca un ritmo folk/tribal, que enaltece el rasgo épico del track, desembocando en un solo de guitarra ultra inspirado.

Se nota que son músicos con mucho carrete en estas andanzas: la forma en que se fusionan las guitarras con la sección rítmica, la voz de Thomas, la calidad de las canciones, los convierte en una especie de super grupo de nombres para nosotros quizás desconocidos. De cualquier modo es la música lo que importa, y aquí encontrarás una pieza imperdible de doom metal con toques folk de mucha calidad!

Ejemplo de lo que les digo es “My Funeral Song” donde se intercalan dentro de este himno de doom tradicional, secciones folk con guitarra acústica, cello y violín y un recitado, sencillamente conmovedor. Las guitarras libremente dialogan y construyen melodías distintas, a fuego lento y que en los momentos precisos callan para dar paso a los instrumentos de cuerda invitados. Thomas canta con pasión y desgarro, torturando su voz en todo su espectro en notas, semitonos y sostenidos oscuramente bellos.

“Dance of the Necromancer” parte ligeramente más rápido, con un arpegio en guitarra que recuerda – sólo un poco – al My Dying Bride de “Turn Loose The Swans” (Peaceville Records, 1993) – y que cuenta con el innovador arreglo de trompetas en el puente! Suenan bien y combinan a la perfección con el animus de la canción. Thomas canta de manera más operática y limpia, recordando mucho a Messiah Marcolin cuando cantaba en Candlemass. Para colmo, la canción contempla un solo de flauta, refiriendo indirectamente la relación del nombre de la banda con Jethro Tull. ¡Qué pedazo de canción! Tradicional e innovadora a la vez!

“Well of Desire” nuevamente nos regala un inicio con instrumentos acústicos, que marcan el riff que seguirán las hachas del grupo. Es dinámico aunque posee un poco más de energía que el track anterior. La vocalización recuerda al ímpetu de Lee Dorrian de los clásicos Cathedral. En la sección final la batería acelera la marcha mientras las guitarras hacen escalas a mayor velocidad, en un tema notable de principio a fin.

“NBK” (“Natural Born Killer”) es un tema más bien heavy/hard rock donde Thomas canta muy a la usanza de Rob Halford. No hay tiempos doom sino heavy metal clásico en la veta de la NWOBHM (“New Wave of British Heavy Metal”: Maiden, Judas, Saxon, etc.)

Cierra el álbum “Reverend of many faces”, un track que mantiene la línea dinámica de “Dance of the Necromancer” con un Thomas cantando un poco más arrastrado, guitarras que dibujan arpegios en total armonía y efectos de campanadas de iglesias. Se considera la participación especial del cantante de ópera Glenn Kjellberg, y los teclados de Per Wiberg (Spiritual Beggars, Kamchatka, ex-Opeth, ex-Candlemass) en un final épico a más no poder y que te deja con gusto a más.

La verdad es que discos como éste no requieren más palabras: de excelente factura y producción, canciones bellísimas que logran trascender como creaciones originales pese a la secuela de influencias que en ellas se pueden detectar, maestría en la ejecución y con un cantante muy capaz. Qué mejor! A disfrutar se ha dicho!

Calificación: 9.5 / 10

Género: Doom Metal/Nordic Folk
Fecha de Lanzamiento: 31 de julio de 2020
Sello: Argonauta Records
.:G_Radaghast B.P.