SHINING BLACK – Shining Black (ALBUM REVIEW)

Por Marlen Proenza 

El pasado 28 de abril, con el mundo en plena cuarentena, recibíamos la noticia de la edición de Shining Black, album debut del proyecto homónimo de Mark Boals y Olaf Thorsen, a editarse durante julio. La noticia sorprendió aún a los más fanáticos, que ignorabamos por completo la posibilidad de esta colaboración, y generó altísimas expectativas al respecto. 

Es que ninguno de estos nombres requiere mayores presentaciones: el prolífico vocalista estadounidense tiene una carrera tan extensa entre bandas propias, colaboraciones y trabajos solistas, que nos sería inviable describir aquí (ha de ser por eso que cuando lo nombran sólo mencionan Yngwie Malmsteen, Ring of Fire y Royal Hunt), mientras que el guitarrista italiano, responsable por Labyrinth y Vision Divine, se encuentra cómodamente ubicado entre los artistas más talentosos de la actualidad. Entenderán que, con tales antecedentes, se espera mucho.

La ansiedad creció más aún con la presentación del primer single, Just Another Day, seguramente debido a sus sonidos “familiares”, pero cambió con el segundo de ellos, My Life, que no se parecía mucho a lo que estábamos esperando.

Y he aquí la clave para disfrutar este disco: la necesidad de liberarse de los prejuicios. Para aquellos fans de determinado artista (quien escribe tiene a todos los proyectos previos de Olaf Thorsen entre sus favoritos), la aparición de un nuevo trabajo genera la necesidad de, como mínimo, un estilo similar a ese que ama; esto no siempre se cumple, y, salvo que el estilo sea radicalmente opuesto (como el caso paradigmático y actual The Night Flight Orchestra), termina jugando en contra del nuevo producto.  Por eso, después de muchísimas escuchas y varias inoportunas comparaciones, nos dispusimos a disfrutar de Shining Black.

La producción, de 10 canciones, comienza ya con uno de sus mejores exponentes de calidad: The House Of The Fallen Souls, una bellísima pieza melódica, con algunas mínimas reminiscencias a Vision Divine (innegables), pero con espíritu propio, con un sonido fresco y diferente a lo esperado. Aquí debe caer el primer prejuicio: aunque la extensa y exitosa trayectoria de Mark Boals habla por sí sola de su talento como intérprete, siempre se le ha reclamado un déficit para transmitir emociones, cualidad excluyente en un cantante para ser considerado “bueno”. Pero lo cierto es que la ejecución del Norteamericano no sólo es destacable desde lo técnico, lo que no es novedad, sino desde lo emotivo, mostrando una superación envidiable que lo coloca casi a la altura de los mejores. Es además remarcable la elección de esta fantástica obra para abrir el disco, porque genera una especie de “necesidad” de continuar escuchando

El segundo track, Boogeyman, trae consigo el primer cambio sonoro difícil para el oído acostumbrado al trabajo de Olaf Thorsen. Nuevamente, se destaca la interpretación vocal, con un Mark Boals que sorprende aún más, para bien, mientras las canciones van pasando, esto hace menos chocante el hecho de que esta asombrosamente pegadiza pieza suena prácticamente a pop, salvo en cuidados y medidos detalles, como algún solo de guitarra. Boogeyman claramente no es lo que esperamos, pero, si la escuchamos sin pensar en obras anteriores, es una canción interesante, de gran riqueza en la interpretación, y extremadamente “catchy”, que sirve para preparar el oído para My Life, su buena sucesora. 

No es nada fácil expresar conceptos sobre My Life, por la variedad que trae en muchos aspectos. Con una extraña, aunque agradable mezca entre con leves tintes de power, y dejando el producto melódico que veníamos escuchando, es una de las mejores canciones del disco, a la vez que la más rara; recuerda aspectos de proyectos anteriores de los músicos, pero no los imita, entonces suena “extraña” para los fans. Siendo una gran canción, su elección como segundo corte de difusión trajo más descontento que éxito, suponemos que por responder escasamente a lo esperable, aunque no debería ser así. Les dejamos el video liberado el 9 de junio, para que juzguen ustedes mismos. 

El album sigue adelante, y sigue sorprendiendo, con la presencia de una pieza super simple y bella como A Sad Song, que es de esas canciones que van a gustarle a todo el  mundo (si, es el momento de mostrarle este disco a tus familiares y amigos sin miedo, este trabajo, a veces inmensamente alejado del metal se presta para expandir los gustos ajenos, y eso siempre es bienvenido) Probablemente, esta sea la canción en la que más se destaca Mark Boals, por su interpretación sentida e intensa, lejana a ese sonido hipertécnico pero frío al que nos tenía acostumbrados. 

Los tracks que más o menos esperábamos vienen después: Shining Black (aquí voy a confesar que, que el proyecto tenga su propio nombre, el álbum y una canción de igual título no me resulta del todo agradable, los nombres dicen mucho, demasiado para reiterarse tanto), mucho más cercana al metal que sus antecesoras, y Just Another Day, que fue el primer corte de difusión de esta colaboración, y resume perfectamente todo lo que está bien en este trabajo: melodías simples, delicadas y extremadamente pegadizas, un dejo alegre permanente, arreglos y detalles que identifican el trabajo de Thorsen al punto que cualquiera se daría cuenta que es él quién está detrás de todo esto. Es el documento de identidad de este proyecto, basta como muestra para todo.

Where Are Your Gods también entra en la categoría de sonidos familiares. Se trata, sin dudas, de la canción más intensa de este trabajo, con cierto sonido heavy superior al que se venía presentando, agrega ejecuciones perfectas y se posiciona como otra de las destacadas del mismo.

The Carousel, mi favorita del álbum, se aleja del concepto de simpleza del resto de la obra, para recordar al sonido caracteristico de Vision Divine. No puedo expresar más sobre esta canción, temo no hacerle justicia (solo agregaré que se trata de la mejor composición de Thorsen en la última década, con eso será suficiente)

Por si algún despistado llegó casi al final del album sin convencerse de su calidad, la hermosa balada The Day We Said Goodbye llega para espantar sus dudas: es sencilla y emotiva como los más icónicos ejemplares ochentosos, mostrando otra vez un Mark Boals que continúa sorprendiendo en su interpretación. Esta suma le da una belleza única, apreciable para cualquiera.

La intensa y profunda We Fall, que podría clasificarse como Melodic Power Metal, cierra maravillosamente esta rareza de disco; es emotiva al extremo y deja plena evidencia de lo mejor de la dupla Boals/Thorsen. Lo destacamos al principio y lo volvemos a destacar: la elección del orden de las canciones es muy acertada, cada detalle en este álbum es medido y cuidadoso, pero este no es un detalle menor.

La enorme riqueza de las canciones que integran Shining Black sólo llega a disfrutarse por completo cuando entendemos y celebramos su diferencia frente a trabajos anteriores de ambos artistas, y se vuelve una hermosa alternativa para expandir un poco nuestros reiterativos gustos. No inventa nada, es cierto, pero mejora ampliamente propuesta actual de su género.

Género: Melodic Metal
Lanzamiento: 10-07-2020
Sello: Frontiers Music SRL

Calificación: 9 / 10

Marlen Proenza
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