RUMAHOY – Time II: Party (ALBUM REVIEW)

Por Marlen Proenza

Para entender plenamente la propuesta que analizamos hoy, debería inventarse un nuevo subgénero del metal, que englobe a aquellos artistas que, intentando hacer algo “en broma”, terminan ampliando las dimensiones de su supuesto género desde lo musical, lo estético y lo conceptual, llegando a destacarse en ocasiones aún más que los grandes nombres de la industria.  En este prolifero grupo tenemos a los superépicos Gloryhammer, a los desfachatados Nanowar of Steel, a los nerds Skeletoon, a los piratas Alestorm y, entre muchos otros, a quienes nos convocan hoy, la otra amenaza del mar, Rumahoy.

Con un album en su haber (The Triumph Of Piracy, editado en 2018 por Napalm Records) y muchas presentaciones en vivo teloneando a los líderes de su estilo, llegan a este extraño 2020 con Time II: Party, una joya pirata en toda su extensión, que se lanzará oficialmente el viernes 17 de julio. 

Inicialmente previsto para octubre de 2019, este disco de 10 pistas es, como mínimo, lo más divertido que hemos escuchado en lo que va del 2020, pero trae muchos otros atractivos aparte de las risas, las espadas y el ron.

Desde su comienzo, con la enérgica Cowboys of the Sea, el álbum deja muy clara la propuesta de la banda; este primer track (uno de los cortes de difusión) tiene un estilo musical muy similar a Alestorm, un folk metal, con tintes de power por algunos momentos, con coros destacadísimos y sumamente pegadizos, sumado a un humor desfachatado exagerado aún para el subgénero. Si a esto le sumamos el hilarante video publicado en el mes de junio, en que hasta puede verse al enmascarado Captain Yarrface montando su famoso caballito de mar, tenemos como resultado un combo fiestero infalible, que hace disfrutar al más ajeno al Pirate Metal.

La receta se repite aún con mayor éxito en Time to Party, que está llamada a convertirse en todo un himno de los siete mares. El track que alude al nombre del disco es aún más pegadizo, y tiene un estribillo para cantar (ebrio) abrazado a sus tripulantes amigos, pero aporta interesantes sonidos, que continúan dentro de un enérgico estilo folk, pero con riffs que parecen sacados de los épicos discos de los exponentes más exagerados del power metal. Les guste el estilo o no, terminarán cantándola y bailando con un vaso en la mano, podemos asegurarlo.

Su sucesora, Treasure Gun, aunque tan alegre como el resto del album, no logra el efecto abrumador de los dos primeros tracks. Tal vez se trate de la canción más “pirata” de todas, pero la simpleza extrema en todos los aspectos decepciona un poco; ya sabemos que no vamos a encontrar grandes expresiones de virtuosismo en un disco como este, pero tampoco se esperaba un ejemplar tan básico. No es mala, en absoluto, pero baja ese nivel de grata sorpresa permanente que el oyente se lleva durante casi todas las canciones. Dejamos a continuación el lyric video publicado hace un par de semanas en el canal oficial de Youtube de Napalm Records, para que saquen ustedes sus conclusiones. 

Pero la decepción dura pocos minutos, porque The Legend of Captain Yarrface toca el corazón de todos y cada uno de los amantes de la bandera negra: el regreso al Pirate Style intenso y fiestero, pero con buenos arreglos, una voz desconocida (asumimos que puede ser Christopher Bowes, pero no podemos asegurarlo) y, sobre todo, la letra irreverente y desfachatada, en la que los enmascarados se declaran, nuevamente, la mejor banda pirata del mundo (como lo hacen todas las demás) En resumen: música pirata, letra pirata y actitud pirata, todo lo que queríamos escuchar. Es posible que alguno de sus ojos desaparezca y sea sustituido por un parche durante esta canción, de tanto que contagia el espíritu de los criminales de alta mar. 

All those other pirate bands, make we want to hurl

“…I’ll spew all over Running Wild

I’ll vomit on Red Rum

I’ll chuck my guts on Swashbuckle

And Alestorm are shit…”

(extracto de la jocosa letra de “The Legend of Captain Yarrface” )

Harambe the Pirate Gorilla, la más divertida del disco (bueno, casi!) y primer corte de difusión, peca, aunque no tanto como Treasure Gun, de simpleza sonora; esto no es raro en el estilo, pero luego de escuchar varias de las canciones anteriores, y apreciar la riqueza sutil en arreglos en los distintos instrumentos, uno aumenta las expectativas musicales, sabiendo que esta banda puede darnos mucho más que fiesta. No por esto es poco disfrutable, y, como también tiene lyric video, lo compartimos a continuación:

A Harambe the Pirate  Gorilla le pusimos “casi la más divertida”, porque en esos términos nada puede competir con Poop Deck Party. Confesamos que, en general, no nos resulta gracioso el humor escatológico, pero el espíritu fiestero de esta maravilla trasciende los gustos personales: desde la letra, que prácticamente obliga a la carcajada permanente, la reiteración de la palabra poop (contamos 34 veces, pueden corregirnos si corresponde, es que entre las risas se pierde la concentración), llegando a  la aparición de Christopher Bowes (o Captain Chris, como él mismo se llama) rapeando (como lo hizo Captain Yarrface en Tortuga, parte del reciente Curse of the Crystal Coconut, de Alestorm (cuyo review pueden leer aquí), esta canción tiene todo lo necesario para ser la favorita de los fans (y la nuestra también!)

The Beer From My Town Is Better Than Yours es otro himno fiestero, tal vez se destacaría mucho más si no viniera después de una canción tan “particular” como Poop Deck Party; a pesar de ser una de las más cortas del album, es, además de pegadiza, bastante rica desde lo musical (como los primeros dos tracks) 

Pero, como dijimos, la ubicación de este track no lo deja brillar como puede, ya que además, su sucesora 1000 Years of Dust también tiene elementos tan llamativos que opacan lo que la rodea: honestamente, desde lo técnico, tal vez sea la canción más elaborada (aunque tiene unos arreglos de teclado que suenan sumamente extraños para los metaleros, son buenos, pero extraños hasta para el Pirate Metal), la letra de esta canción es además, hilarante, y relata la historia de la tripulación pirata siendo capturada por momias; no, no leyeron mal, ahí dice “momias”, imaginen las risas ante tan increíble texto, o, mejor aún, escuchenla ustedes mismos y rían con nosotros. 

Nos reímos tanto que, al llegar a Full Mast, ya no nos dan ganas de protestar por su simpleza, como ocurrió con Treasure Gun o Harambe the Pirate Gorilla, porque casi en el final, no viene mal esta sencilla canción, con aspecto de himno tabernero, ideal para cantar abrazado al resto de la tripulación, después de alguna que otra copa. De la letra de esta canción no diremos nada, aún no estamos tan borrachos, escúchenla ustedes.

Ya sabrán que un disco de las características que venimos mencionando, debería tener un final sublime, y créanlo, Time II: Party lo tiene. No, no “terminó el album y Spotify les reproduce a Alestorm automáticamente”, la ultima canción, Stolen Treasure, es una versión del clásico Drink, con la letra modificada, que genera dos cosas en quien la escucha, risas imposibles de aguantar, y un poquito de emoción por escuchar semejante himno pirata allí donde no lo esperábamos.

En resumen, no hay cómo no amar este trabajo en su totalidad. Las deudas musicales que pueda tener (que no son tales en realidad, sólo cumple con su género) se ven más que suplidas por el espíritu de la fiesta pirata que transmite permanentemente. Llenen ese vaso, y suban al más divertido de los barcos del 2020 (que, como debe ser, lleva bandera negra con calavera)

Género: Pirate Metal
Lanzamiento: 17- 07- 2020
Sello: Napalm Records

Calificación: 8.5/10

Gentileza: Napalm Records

Marlen Proenza
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