DELAIN – Apocalypse & Chill (ALBUM REVIEW)

Cuando vemos el largo camino que ha transitado Delain desde su gestación hace ya 15 años hasta nuestros días, sin dudas se nota una clara línea evolutiva en su sonido y en su capacidad para hacer las cosas con profesionalismo y crecer a niveles insospechados en una escena donde la competitividad y la falta de originalidad son moneda corriente.

Hasta hace unos pocos años, la banda creada por Martijn Westerholt y Charlotte Wessels se consideraba varios escalones por debajo de los titanes del Symphonic Metal como Epica, Nightwish o Within Temptation, pero los engranajes empezaron a girar para el quinteto holandés cuando vio la luz uno de sus lanzamientos más ambiciosos con ‘The Human Contradiction’ (2014), un disco súper completo y con los valores de producción necesarios para llevar a la banda a conquistar nuevos horizontes, apoyados por el nuevo contrato que consiguieron con Napalm Records. A partir de acá Delain comenzó a aparecer en las primeras planas y a girar incesantemente por todo el mundo, y con la experiencia y la madurez alcanzada lanzaron su siguiente álbum ‘Moonbathers’ (2016), que en mi opinión se encuentra unos peldaños por debajo de su antecesor, pero funcionó muy bien en los charts mundiales siendo su disco más popular y más vendido. Esto fue reforzado con el primer DVD en vivo ‘A Decade of Delain: Live at Paradiso’ (2017), un lanzamiento que retrata un momento crucial en la carrera de la banda, y un ejemplo perfecto de todo lo que han crecido.

En 2019 y luego de haber contribuido de manera importante a la química entre los integrantes y la energía de las performances en vivo, la guitarrista Merel Bechtold abandona la banda en búsqueda de nuevas inquietudes, dejando a Delain en un estado frágil del que debían apostar al completo para recuperarse. Y si miramos los resultados con ‘Apocalypse & Chill’, ya su sexta placa, podemos decir que la banda se encuentra más madura y afianzada que nunca, entregando el trabajo definitivo que servirá para incrustarlos en las primeras planas de los exponentes del Metal Sinfónico Moderno. Hay un sentimiento generalizado de darlo todo por la causa en este disco, y eso se nota en la madurez compositiva y en unos valores de producción que hacen sonar a este disco tan fresco y profesional que nos hace querer volver una y otra vez a descubrir cada detalle.

Hablemos primero de los singles que se fueron liberando desde hace ya bastante tiempo, que ya son cuatro canciones. La primera de ellas sorprende que haya sido incluida dado que es un tema con más de un año de antigüedad: hablamos de la increíble ‘Masters of Destiny’, que perteneció al EP Hunter’s Moon (2019) y se convirtió en un nuevo himno para la banda (fue elegida como una de mis 30 mejores canciones de 2019). Dada la magnitud y potencia de la canción, comprendemos un poco más su inclusión en este disco, siendo una joyita majestuosa que revitaliza el catálogo de la banda y muestra una clara evolución en los dotes vocales de Charlotte Wessels, que hace erizar la piel con ese estribillo lleno de grandeza. Como dato anecdótico, este tema acredita a Merel Betchold en la guitarra rítmica, ya que ella aún pertenecía a la banda cuando fue editado hace un año en el EP.

El segundo single conocido se trata de ‘Burning Bridges’, el cual ya anda rondando en nuestros oídos desde Septiembre del año pasado. Se trata de una canción potente, de carácter épico pero a la vez muy pegadiza. Funciona a modo de declaración de principios para mostrar lo fuerte que se siente la banda hoy en día, y que si bien Delain siempre profundizó en ese componente melódico y popero, la pesadez está más presente que nunca en una composición homogénea que destila brillantez. ‘One Second’ fue el tercer single y es el tema que abre el álbum, directo y preciso, con un riff simple y muy efectivo y un estribillo ultra ganchero que hace a la canción tanto mosheable como bailable. Acá es de destacar la participación en vocales de su guitarrista Timo Somers, que se anima por primera vez en dueto con Charlotte y dejan una interpretación para el recuerdo. Y finalmente tenemos ‘Ghost House Heart’, el últmo de los singles y la canción más breve del álbum con apenas 3 minutos, se trata de un registro mucho más intimista y etéreo, donde caemos rendidos ante la voz de sirena de Charlotte, transformando la canción en un vals atemporal en donde solo participa la voz, el piano y la orquesta. Un showcase de todo lo que es capaz de mostrar la banda hoy en día.

Con respeto al resto del álbum y al territorio desconocido hasta ahora, hay muchísimo material para disfrutar. ‘We Had Everything’ representa al “viejo” Delain en más de una ocasión, con un sonido accesible, estribillos bien pegajosos y la voz de Charlotte en plan Pop uplifting, pero intervienen coros épicos y un solo bien sentido que elevan al tema a nuevos horizontes. Con ‘Chemical Redemption’ la cosa se pone más pesada y nos muestra una fuerte influencia del Modern Metal con un comienzo a lo Amaranthe y unos riffs bien marcados, para desembocar en un estribillo más edulcorado de lo normal con una fuerte prominencia del teclado. El trabajo de guitarras es nuevamente soberbio y mezclar los solos con la parte coral definitivamente es un recurso acertado que la banda sabe emplear muy bien. La energía no descansa con ‘Vengeance’ un temazo que es magnificado aún más gracias a la participación del siempre soberbio Yannis Papadopoulos de Beast in Black, glorificando la canción con su garganta privilegiada en un magistral dueto con Charlotte. Además de una sección final que nos recuerda a Epica por la ambición y el alcance, donde se manifiestan claramente unos valores de producción mucho más elevados a los que nos tenían acostumbrados en el pasado.

To Live is To Die’ se parece mucho a otras incursiones anteriores de Delain y no hace demasiado aporta más que afirmar un nivel de producción impoluto y una prolijidad exquisita a la hora de componer y plasmar, pero la canción en sí es de las más olvidables del álbum. Y hay muchos momentos en este disco en donde nos sorprendemos con el arranque de un riff bien pesado que nos sacuda todo el cuerpo, ese es el caso con ‘Let’s Dance’, un bombazo rítmico bien centrado en la guitarra, pero que también goza de un estribillo cabeceador que nos hace agitar, saltar y movernos al son de una composición inteligente y divertida. Y cuando arranca ‘Creatures’ nos encontramos con otro riff bien mala onda y pesadote, que deja despegar la canción y se transforma en un hermoso ejercicio vocal de Charlotte en plan más calmo y misterioso, como una canción de sirena, logrando una interesante mezcla entre guitarras filosas y arreglos vocales más etéreos.

Para el tramo final se guardan algunos de los mejores momentos. ‘Legions of the Lost’ tiene un arranque sinfónico y grandioso que nuevamente nos recuerda a Epica, hasta que los riffs de guitarra marca registrada hacen su aparición y nos encontramos con un tema más cerca del Symphonic Metal que del Pop-Metal Melódico por el que Delain se hizo famosa. Se resalta nuevamente la importancia de los coros que elevan toda canción al más allá, mientras Charlotte Wessels deja todo por la causa con las mejores interpretaciones de su carrera. Hasta encontramos un solo de guitarra de carácter virtuoso y acelerado, en conjunción con arreglos orquestales que nos dejan sin aliento. Sin dudas una de las mejores canciones del álbum. ‘The Greatest Escape’ sufre del mismo problema que ‘Let’s Dance’, si bien no es una mala canción, se parece mucho a otros momentos de Delain y no se siente como un aporte real en la escala global. La salva nuevamente un sonido impecable y una sección intermedia con violín y tarareo vocal realmente relajante y disfrutable.

Y para el último tema se guardaron algo muy especial e inesperado. Se cierra el álbum con un instrumental que dispara todos los cilindros y no se parece a nada que la banda haya intentado antes. Y salen victoriosos porque se trata de una composición hecha con alma, que no aburre en ningún momento y vuelven a destacar los dotes virtuosos y melódicos de Timo Somers en la guitarra, en el que se transforma definitivamente en su disco para brillar. ‘Combustion’ es una catarata de riffs atronadores, arreglos progresivos, interludios sinfónicos y de piano, y secciones entrecortadas que hasta parecen salidas de alguna banda de Djent. Se nota que la banda se divierte y experimenta con este tema y es una forma muy original de cerrar un álbum que lo tiene todo.

¿Qué acabamos de presenciar durante esta última hora? Sin dudas estamos ante un disco especial y se nota el empeño que la banda puso en despegarse del resto y apostar en grande. Se aprecia el crecimiento evolutivo que Delain tuvo a lo largo del tiempo, pero es en ‘Apocalypse & Chill’ donde todos los elementos se fusionan y se logra algo único y atemporal. El último tema no solo es apropiado para resumir y cerrar el disco de manera diferente, sino que su nombre lo indica todo: estamos ante una combustión de sonidos que explotan en el álbum definitivo para Delain, que pelea cabeza a cabeza con ‘The Human Contradiction’ como su mejor disco. Y cuando analizamos todo esto, ahí sí entendemos su título, porque no hay nada más relajante que este apocalipsis.

1. One Second
  2. We Had Everything
  3. Chemical Redemption
  4. Burning Bridges
  5. Vengeance
  6. To Live Is To Die
  7. Let’s Dance
  8. Creatures
  9. Ghost House Heart
  10. Masters Of Destiny
  11. Legions Of The Lost
  12. The Greatest Escape
  13. Combustion

Calificación: 8.8 / 10

Album Review: Alejandro Melgar – Gentileza: Napalm Records

AJMA