THE FLOWER KINGS – Waiting for Miracles (ALBUM REVIEW)

Roine Stolt es un tipo que no se queda quieto. En los últimos años, la mente maestra detrás de los Flower Kings desarrolló su versatilidad musical en distintos proyectos que incluyeron una colaboración con Jon Anderson (Invention of Knowledge, 2016), la formación de The Sea Within junto a otros prodigios del Prog y su álbum autotitulado en 2018, y ese mismo año también salió a la luz su álbum solista Manifesto of an Alchemist, bajo el confuso mote de Roine Stolt’s The Flower King. Y mientras esperamos el ansiado regreso de Transatlantic, donde se está preparando un nuevo álbum para 2020, el inquieto Roine volvió a la que es su emblemática banda por más de 25 años, entregando finalmente un nuevo disco de The Flower Kings. Y lo hace de manera espectacular con un regreso por todo lo alto.

Si no contamos el antes mencionado disco solista, estamos ante el decimotercer álbum de los Flower Kings, una cifra para nada discreta que muestra lo vasta que llegó a ser la discografía de estos monstruos del Prog melódico. Para el sucesor del excelente Desolation Rose (2013), Stolt se rodeó de sus eternos compañeros Hasse Fröberg en guitarras y Jonas Reingold en el bajo, junto a los nuevos integrantes Zach Kamins en teclados y Mirkko DeMaio en batería, formando un combo insuperable para encarar las nuevas composiciones con aires renovados, siempre dentro de la línea tan especial por la que se mueven los Kings, Rock Progresivo bien melódico, con tintes melancólicos, pequeñas cuotas de Blues y muchas armonías flotantes, con algunos experimentos arriesgados pero certeros.

El comienzo está dado por la intro de piano House of Cards, un hermoso y calmo preámbulo instrumental de todo lo que vendrá, dando paso al verdadero arranque con Black Flag, el primer single liberado. La inconfundible voz de Roine aparece en el primer segundo y comienza el desarrollo de una canción a medio tiempo que se siente completa y sentimental, con múltiples melodías vocales y solos de guitarra majestuosos. Un corte instrumental en la mitad de la canción se torna casi circense e irrisorio, con melodías que parecen salidas de la más bizarra actuación de circo, y pasando la mitad del tema toma protagonismo la guitarra de Stolt con un solo antológico, El último tercio de la canción se vuelve solemne, melancólico y ambiental, para desembocar en una explosión épica que cierra con aura misteriosa con voces macabras que parecen de ultratumba.

Y de lleno nos metemos con Miracles for America, una de las épicas del disco con una considerable extensión de 10 minutos. La canción tiene un comienzo agradable, bien setentero y de sentimiento positivo, hasta desembocar en un interludio virtuoso donde las revoluciones comienzan a subir y se da paso al segundo acto, donde nos damos cuenta que la aceleración fue engañosa y se nos presenta un interludio calmo, de estructura creciente y con el bajo bien adelante. Aparece la sección “quirky”, donde las rarezas se empiezan a manifestar y la locura progresiva no se hace esperar, aunque lamentablemente tiene una corta duración y enseguida da paso al tercer acto, nuevamente más calmo y melancólico, con un solo de guitarra semi blusero lleno de emotividad mientras unas campanas casi navideñas adornan el remate de una canción majestuosa que se torna un grandísimo ejercicio de proeza.

Y como en el progresivo no hay reglas, la segunda canción épica de 10 minutos llega inmediatamente después, tratándose de la morseniana Vertigo, donde Roine Stolt saca a relucir sus dotes transatlánticos, siendo una composición que tranquilamente podría pertenecer a la discografía del supergrupo, con misticismo, tranquilidad, excelente gusto por las melodías vocales y una ambientación etérea que nos transporta a mundos pacíficos. A destacar es la sección instrumental que aparece sobre la mitad del tema, invitándonos a la introspección sonora a base de un build-up que baja y sube muchas veces y culmina en un solo de guitarra blusero extenso y orgásmico.

The Bridge es una enigmática canción de corte íntimo con un soberbio comienzo acústico de guitarra y piano, con la voz de Roine cálidamente entonando las estrofas. En la segunda mitad aparece el resto de la banda y el tema explota en un solo de guitarra excepcional que destila sentimiento desgarrador. Lo que sigue a continuación es un curioso y atípico instrumental. Ascending To The Stars se presenta como una rendición de Stolt a la gloriosa música de John Williams, particularmente a lo logrado por el compositor en las películas de Star Wars. Un ejercicio orquestal y virtuoso que le pone el toque progresivo a la banda sonora del film espacial de tu vida. Simplemente espectacular.

Con Wicked Old Symphony volvemos a la estructura más simple y directa, en una canción más popera y straightforward, con un estribillo de esos que se te pegan y te resuenan tiempo después, mostrando que en el progresivo también hay espacio para el clásico formato verso-estribillo-verso-estribillo-puente-estribillo, cerrando con toda la pompa y un fade-out que recuerda a algunos finales de Neal Morse. The Rebel Circus tiene un arranque bien prog setentero para luego volverse rockera con un riff de guitarra bien al frente. Aparecen sonidos extraños de teclado como si se tratase de una máquina computando instrucciones, y un solo de guitarra que parece improvisado adorna un tema que en este punto nos damos cuenta que se trata de otro instrumental, con muchas idas y vueltas y viajes al infinito y de regreso. Y creo que esa es la palabra clave para este track y este disco en general: viajar.

La siguiente incursión es Sleep With The Enemy, una balada poderosa y llena de emotividad tanto en la performance vocal como en la instrumentación. Como es de esperarse los solos melancólicos se destacan en esta canción sobretodo en la parte final, proporcionando un cierre tan épico como exquisito. Lo que da paso al cierre del álbum con The Crowning Of Greed, un tercer instrumental (al menos hasta el último minuto) que culmina toda esta historia de manera sutil y aterciopelada, proporcionando una conclusión perfecta y redonda para un viaje que nos llevó por todos los caminos de la música y los sentidos.

Hay un segundo CD que dura poco más de 20 minutos e incluye algunas canciones que quedaron por fuera, avocando a ese sentimiento de completitud que Roine Stolt lleva dentro, donde nada puede ser desperdiciado, y también proporciona una agradable escucha. Lo cierto es que estamos ante otra gran obra de los Flower Kings, que no escatima en valores de producción altísimos, sentimiento épico, grandes interpretaciones y por sobretodo magníficas canciones, lo que logra una colección de temas imprescindibles para este 2019 lleno de grandes exponentes progresivos. El nombre de Roine Stolt siempre está asociado a productos de calidad, y Waiting for Miracles no es la excepción, entregando un álbum que se siente fresco y a la vez vintage, recordándonos que las gloriosas épocas del Prog no solo pertenecieron al pasado, sino que se encuentran más vivas que nunca en el presente. Y ya que estamos esperando por milagros, ahora sí, que se venga ese nuevo disco de Transatlantic.

Género: Progressive Rock
Lanzamiento: 08-11-2019

Sello: InsideOutMusic

Calificación: 8,5 / 10

Tracklist:
CD 01:
1. House of Cards
2. Black Flag
3. Miracles for America
4. Vertigo
5. The Bridge
6. Ascending to the Stars
7. Wicked Old Symphony
8. The Rebel Circus
9. Sleep With the Enemy
10. The Crowning of Greed

CD 02:
1. House of Cards Reprise
2. Spirals
3. Steampunk
4. We Were Always Here
5. Busking at Brobank

Album Review: Alejandro Melgar – Gentileza InsideOutMusic