PROG-REVIEW: NEAL MORSE – Testimony 2 (2011)

Cuando Neal Morse editó la primera parte de Testimony allá por 2003, relatando toda su vida, sus penurias como artista y su posterior conversión al cristianismo, poco imaginaba el músico que años después una segunda parte vería la luz, acompañada del libro que relataría con lujo de detalles toda esta historia. La segunda parte de uno de los álbumes más fundamentales de Neal se lanzó en Mayo de 2011 junto con la mencionada autobiografía, y se trata de una excelente continuación para el álbum que marcó un antes y un después en la prolífica carrera del maestro.

Neal venía de cosechar muchos elogios con una carrera solista consistente y en constante crecimiento, después de joyitas como One (2004), Question Mark (2005), Sola Scriptura (2007) y Lifeline (2008), y no nos olvidemos de la reunión del supergrupo Transatlantic y su obra maestra indiscutida The Whirlwind (2009), que tuvo al cuarteto girando por el mundo presentando su mastodóntico álbum conceptual. Pero entonces llegando a la segunda mitad de 2010, Neal Morse necesitó volver a conectar con sus raíces y su propia historia, y para el momento en que su libro estaba siendo terminado, el maestro sintió la necesidad de expresar artísticamente piezas de su relato que no habían sido contadas en la primera parte. Es así que Testimony 2 detalla momentos clave que habían sido dejados fuera, así como una perspectiva diferente de pasajes ya conocidos, volviendo a desatar esa curiosidad musical que Neal necesita constantemente explorar para sentirse lleno.

Y así todo vuelve a empezar con el preámbulo impecable que es Mercy Street, la apología de Neal Morse hacia la misericordia, siendo una de esas canciones que presenta una melodía premonitoria que será repetida al final del concepto para ser cerrado de forma épica, recurso típico morseniano. Y si recordamos esa odisea titánica que fue el primer Testimony, sabemos que durante toda su extensión aparecieron tres overturas, por eso en este arranque la continuación se hace presente con Overture No. 4, ese tándem instrumental donde la banda se despacha con una interpretación soberbia y las melodías recurrentes del álbum aparecen por primera vez como antesala de todo lo que se viene. En particular esta intro se muestra extensa, compleja, llena de virtuosismo y cambios de ritmo, haciendo las delicias de nosotros los fans del Prog rebuscado y exquisito. La santísima trinidad que constituyen Neal Morse, Mike Portnoy y Randy George se muestra insuperable y buscando nuevos desafíos.

Una hermosa línea de bajo de Randy George da entrada a una de los momentos más curiosos del álbum: Time Changer, una canción donde las melodías vocales corren a cargo de los ex-compañeros de Neal en Spock’s Beard. Nick D’Virgilio, Alan Morse y Dave Meros todos colaboran en las voces de esta peculiar canción que lidia con los primeros años de aquella banda tan fundamental. Ese “cambiador de tiempo” se torna tan esencial para comprender los siguientes pasos de Neal en el mundo artístico, y todos quedamos estupefactos sobre el final de la canción donde todas las voces cantan en melodías dispares y súper coordinadas, en un movimiento típico de la barba de Spock. Pura genialidad.

Uno de los momentos más duros y emotivos del álbum está dado por una historia que no fue contada en la primera parte. En 1998 se dio el natalicio de Jayda Morse; la hija menor de Neal y Cherie nació con un literal agujero en su corazón y desde el inicio corrió riesgo su vida necesitando de una cirugía a corazón abierto. Sin embargo el agujero desapareció milagrosamente luego de un servicio en el que la esposa de Neal junto a amigos y familiares rezaron por la pronta recuperación de la niña. Este es uno de los tantos milagros a los que el maestro atribuye su futura conversión, y su relato en la emocionante canción titulada simplemente Jayda hace que inevitablemente te quiebres al oír su historia y el final feliz que pudo tener. Una balada increíblemente poderosa que se suma al vasto catálogo del artista.

La segunda parte de la historia (o séptima si contamos ambos Testimony) da comienzo con Nighttime Collectors, un hitazo rockero con alma de estadio lleno de estrofas coreables de puño en alto, capturando una perfecta esencia en vivo de la banda. Líricamente muestra la perspectiva de Neal Morse sobre la sanación de Jayda, dado que Neal se encontraba en Europa de gira con Spock’s Beard cuando obtuvo la noticia del milagro. Time Has Come Today continúa la racha rockera añadiendo capas progresivas y riffs memorables para desembocar en una estructura simple y straightforward, una oda al formato canción, pegadizo y directo.

Le sigue una de las baladas más impactantes del álbum, Jesus’ Blood detalla nuevamente la conversión de Neal, historia que ya conocemos, pero lo verdaderamente poderoso de esta canción es la perfecta estructura de crecimiento y emoción, confirmando una vez más a Neal Morse como el maestro del songwriting. Versos sentidos que desembocan en un estribillo desgarrador, que cuando se repite sobre el final de la canción se dispara todo el arsenal musical con coros e instrumentación suprema, además de un espectacular solo de guitarra del mismísimo Neal. Iba a escribir que se siente como una caricia para el alma, pero lo cierto es que es más como una patada, sacarlo todo para afuera y rendirse ante los sentimientos de un poder mayor. Totalmente liberador.

The Truth Will Set You Free es una gigantesca canción donde la batería de Portnoy suena contundente y anticipando algo increíble, mientras que el estribillo se torna directo y pegadizo. También aparecen grandes pasajes instrumentales que dejan clara la increíble musicalidad de estos genios.

Octava y última parte; Chance of a Lifetime abre con toda la progresión y las escalas imposibles, con una banda ultra aceitada y embocando cada una de las notas, un comienzo bien up-lifting que transiciona en un simpático Rock melódico con otro estribillo adictivo de esos que el maestro construye tan bien. Otro momento calmo y reflexivo aparece con Jesus Bring Me Home, el momento en que Neal decide volver a casa, repensar sus ideas y abandonar la vida de las giras interminables para poder reencontrarse con esa anhelada familia y no dejarla más. El deseo de un artista por normalizar su vida y proveer a los suyos a base de mucho sacrificio.

Road Dog Blues es el mensaje de la nueva vida, Neal de vuelta en casa y un contrato discográfico que no podían rechazar, y todo sin las incesantes giras que lo tenían agotado. Por eso esta canción se presenta con un aire positivo y esperanzador, que en realidad es una intro para lo que se viene, una de las canciones más gancheras y bien compuestas del catálogo del maestro, la infaltable It’s For You, que con su comienzo de piano y batería contundente nos pone los pelos de punta y nos eriza la piel. Un estribillo demoledor que se lleva todo a su paso y una explosión musical rockera y envigorante que deja un poco lo progresivo de lado para mostrarnos el lado más directo y poderoso de la música de Neal.

Y el final, como no podía ser de otra manera, viene en forma de cierre épico y grandioso, con la repetición de la melodía original de Mercy Street que comenzó este segundo tramo de la historia. Pero antes el preámbulo de los finales está dado por Crossing Over, una hermosa balada que cierra el círculo y muestra una vez más los dotes exquisitos de Neal para componer música conmovedora. Y cuando llega el verdadero cierre, sabemos lo que esperar. El reprise más épico y explosivo lleno de coros, melodías a medio tiempo en plan majestuoso, y emoción desmedida. La nieve cayó sobre la calle de la misericordia, y así concluye una de las historias más fuertes y sinceras del mundo de la música, un artista abriendo su corazón y compartiendo su vida con sus fans y consigo mismo, en una redención más que merecida.

Hay un segundo CD como parte de todo el paquete que contiene tres canciones sueltas que no son parte de la historia de Testimony pero que aún así poseen gran valor en el contexto global. Absolute Beginner es un hit popero y radial muy accesible y agradable; Supernatural es una balada a múltiples voces muy en plan de los momentos más calmos de Spock’s Beard; y el plato fuerte está dado por Seeds of Gold, un monumento de canción de 26 minutos con todos los condimentos para ganarse un lugar en el podio de las épicas del maestro. Recomendamos su escucha tanto como el resto del disco porque realmente no tiene desperidicio, con particular énfasis en un solo de guitarra sobre el final de la canción del invitado especial Steve Morse (Deep Purple, futuro Flying Colors), que aporta emotividad y melancolía para culminar un viaje lleno de sentimientos desmedidos.

Y así cerramos un nuevo capítulo en la vasta y monumental discografía de Neal Morse, con otro disco doble y esencial que culmina la historia más personal del músico y nos hace sentir junto a él todas las penurias y alegrias que fueron parte de este viaje introspectivo. Testimony 2 tiene la particularidad de ser el disco que me enganchó con la carrera solista de Neal, y a partir de ahí fui recorriendo su catálogo y cada vez me fui fanatizando más hasta llegar a ser el ferviente admirador que soy ahora. Siempre el punto de partida es especial, y el mío tocó ser apropiadamente el cierre de una historia de vida, en esas casualidades del destino que pone las cosas en su lugar en el momento justo.

Lanzamiento: 23-05-2011

Calificación: 9 / 10

CD 1 (78:52)
– Part Six (22:50) :
1. Mercy Street
2. Overture No. 4
3. Time Changer
4. Jayda
– Part Seven (22:54) :
5. Nighttime Collectors
6. Time has come Today
7. Jesus’ Blood
8. The Truth Will Set You Free
– Part Eight (32:36) :
9. Chance of a Lifetime
10. Jesus Bring Me Home
11. Road Dog Blues
12. It’s For You
13. Crossing Over / Mercy Street Reprise

CD2 (36:51)
14. Absolute Beginner (4:39)
15. Supernatural (6:11)
16. Seeds of Gold (25:59)

Album Review: Alejandro Melgar – Colaboración con Nación Progresiva