SCORPIONS y WHITESNAKE en Santiago de Chile (Live Review)

No habían pasado ni 24 horas de mi magnífica experiencia en el Santiago Gets Louder, que ya me encontraba en otra importante cruzada guíada por la música. Pero esta vez cambiamos los chalecos emparchados y desgastados del thrash por bandanas, lentes de sol y pantalones de cuero, pues ese 7 de Octubre la noche se vistió de Hard Rock, con dos de sus máximos exponentes dando cátedra en Santiago.

La cita fue en el Movistar Arena, ese hermoso recinto moderno totalmente equipado ubicado en el corazón del Parque O’Higgins, con capacidad para 16.000 personas en conciertos de pie. Si bien el lugar alberga una considerable cantidad de gente, la configuración del mismo permite disfrutar de un espectáculo a nivel más íntimo y de gran conexión con los artistas, algo que se agradece dada la inmensidad de la propuesta vivida la noche anterior. Las puertas se abrieron poco después de las 18:30 horas, pero no sería hasta las 20:00 que Whitesnake saldría a la cancha, por lo que había tiempo para recorrer el predio, comprar algo de mercadería, visitar los locales gastronómicos, y hasta hacer un video subido a una moto que luego sería enviado por mail con un efecto slow-motion, cortesía del Banco de Chile.

Whitesnake: cállate y rockea

Cuando se acercaba la hora de la serpiente blanca, el Movistar Arena aún no estaba ni a la mitad de su capacidad, lo que permitió ubicarme en una posición bastante privilegiada dentro del sector de Campo General (donde se podía vislumbrar la nefasta división del injusto Campo Vip). Para cuando se apagaron las luces puntualmente a las 20:00, el público se acercaba poco a poco, y los que estábamos ahí ya teníamos una actitud enardecida y una ansiedad acumulada por ver como se desempeña nuestro ídolo David Coverdale, que con sus 68 años a cuestas ya no goza de la poderosa garganta que tuvo en sus mejores épocas. De todas formas la actitud está intacta y se lo puede ver contento, enérgico, moviéndose de un lado a otro y agitando a los presentes.

El set estuvo basado en su mayoría en los clásicos de siempre, aunque se tomaron su tiempo para presentar tres perlitas de su muy recomendable último álbum Flesh & Blood (2019) (más sobre este disco en mi Top 5 del mes de Mayo). Así entre clásicos eternos como el arranque con Bad Boys, Slide it In y Love Ain’t No Stranger, aparecen nuevas joyitas modernas como Hey You (You Make Me Rock), Trouble Is Your Middle Name y Shut Up & Kiss Me, que muestran el gran estado actual compositivo e interpretativo de la serpiente. Por allá también aparecen los solos de guitarra en un duelo entre Joel Hoekstra y Reb Beach, donde se dedican unos buenos minutos a este recurso que le brinda un tiempo a Coverdale para descansar, algo entendible pero que corta el clima del concierto. En lo personal siempre voy a preferir un tema extra a un solo que no aporta nada a lo ya visto en otros conciertos, pero entiendo que es un recurso necesario en este tipo de bandas legendarias.

Mención aparte es destacar el trabajo de los sexagenarios del grupo. Lo del enorme Tommy Aldridge en la batería es para sacarse el sombrero, el tipo tiene 69 años, es el integrante más viejo del grupo, tocó con Ozzy, Yngwie y Lemmy, está en Whitesnake desde hace más de 30 años, y sin embargo lo ves ahí, dándolo todo, destrozando esos parches como si el mundo se terminara, y no podés más que quedarte admirando la capacidad y holgura de una leyenda viviente. Este solo si fue necesario y festejado, sobretodo porque el buen Tommy terminó golpeando la batería sólo con sus manos, en un entretenido solo que nos dejó a todos extasiados. Una bestia.

Y lo del frontman es también para destacar, no precisamente por su performance vocal, que dista de ser lo que era y tiene que recurrir a los clásicos trucos de alejar el micrófono o hacer participar al público más de lo que debería, sino por su predisposición y su capacidad para entretener y llevar la actitud del Rock en las venas. David Coverdale muestra que tiene cuerda para rato y que con todos esos años encima todavía se puede dar un magnífico concierto de Rock, sino vean como lo deja todo en el tándem final que incluye los clásicos Is This Love, Give Me All Your Love, Here I Go Again, y por supuesto Still of the Night, ese himno inoxidable de Hard Rock que debe ser una de las canciones más versionadas por bandas emergentes. La magistral composición sonó fuerte, contundente y emotiva, con un Coverdale soberbio que nos dejó a todos conmovidos.

El cierre vino de la mano de Burn, el clásico de Deep Purple en la era donde Coverdale se encargaba de las vocales. Una despedida por todo lo alto para un concierto que en apenas una hora nos mostró que el Rock está lejos de morir y que sus hijos más directos aún dan pelea y entregan en 2019 un show a la altura y compromiso que el estilo requiere. No sabemos cuanto le queda a Whitesnake sobre el escenario, pero si logran mantener este nivel, esperemos que sigan rockeándola por mucho tiempo más.

Setlist Whitesnake

  1. Bad Boys
  2. Slide It In
  3. Love Ain’t No Stranger
  4. Hey You (You Make Me Rock)
  5. Slow an’ Easy
  6. Trouble Is Your Middle Name
  7. Guitar Duel [Joel Hoekstra & Reb Beach]
  8. Shut Up & Kiss Me
  9. Drum Solo [Tommy Aldridge]
  10. Is This Love
  11. Give Me All Your Love
  12. Here I Go Again
  13. Still of the Night
  14. Burn (cover de Deep Purple)

Scorpions: vientos de jubilación

No hay nada más que se le pueda pedir al histórico quinteto alemán. Con más de 5 décadas a cuestas como banda, Scorpions es mucho más que una institución dentro del Hard Rock. Son los abanderados de una época fundamental para la música y que estén activos y rockeándola al día de hoy es un milagro que tenemos el privilegio de presenciar. Poder ver a leyendas como Klaus Meine o Rudolf Schenker dando cátedra a pocos metros de nosotros fue uno de esos momentos que vamos a atesorar por siempre.

Cuando el concierto dio inicio, por un momento temí lo peor: el sonido rebotaba contra las paredes haciendo eco, la banda tocaba con lo justo y necesario, y Klaus Meine sonaba muy desganado, como cumpliendo un trámite. Por eso el comienzo con la reciente Going Out With a Bang pudo haberse obviado, siendo un momento en que la banda se sentía como encontrando su acomodo para sentirse bien. Afortunadamente todo se fue poniendo en su lugar con el correr de los temas y luego de tres o cuatro incursiones que incluyeron los clásicos Make it Real, The Zoo y un medley de varias canciones de su época en los ‘70, la cosa se tornó realmente disfrutable.

La producción del show fue increible, con una pantalla gigante de gran definición proyectando todo tipo de animaciones que acompañaban cada canción, así como un juego de luces soberbio que elevó el espectáculo a la máxima potencia. Otro de los temas recientes que sonó fue We Built This House, una de las canciones más bellas que han compuesto los alemanes en los últimos tiempos, perteneciente al recomendable Return To Forever (2015), último disco de estudio conocido. El discurso prefabricado de Klaus diciendo que “sabemos que la canción es nueva y no saben la letra, así que pueden leerla en el video”, suena a que lo viene diciendo desde hace cuatro años (el tema ya no es tan nuevo, ¡cambiá el discurso!), pero más allá de eso fue muy lindo escucharla.

Sabemos que Scorpions son maestros en el arte de las baladas, por eso el show no podía quedarse sin esos clásicos que fueron Send Me An Angel y Wind of Change, himnos indiscutidos que funcionaron aún mejor pegados uno atrás del otro. El Movistar Arena se transformó en un mar de luces y cánticos al unísono que ponía a cualquiera la piel de gallina. Sin dudas un “momento de gloria”, de esos que nos van a quedar para siempre en el recuerdo. El animalito Mikkey Dee también tuvo su momento de brillar con su solo de batería, donde la misma se eleva por los aires en una plataforma recordándonos que el sueco proviene de la escuela rockera de Lemmy y compañía, con un soberbio pasado en Motörhead.

Luego de un par de perlitas que incluyeron Blackout y Big City Lights, la banda se despedía en su clásico amague antes del encore, para después volver y presentar lo que todos sabíamos que se venía. El combo Still Loving You / Rock You Like a Hurricane viene cerrando los conciertos de Scorpions desde tiempos inmemoriales, pero no podemos quejarnos cuando estamos presenciando un gran pedazo de historia rockera frente a nuestros ojos. La balada suena soberbia y emotiva con el recinto cayendo rendido, y de la última no se puede decir nada que no se haya dicho ya: una canción que define una generación y que suena tan genial como hace 35 años.

Si tenemos en cuenta que Rudolf Schenker y Klaus Meine andan ya en sus 71 años, es remarcable ver que los alemanes sigan girando con tanta intensidad. Tal vez sea momento de considerar un retiro antes de sacrificar la calidad de su performance, cosa que de a poco ya se está empezando a notar: setlists que prácticamente no se mueven, shows cortos, interpretación desganada. No son factores que califiquen la totalidad del show, sino pequeñas alarmas que se disparan en determinados momentos, pero que con el tiempo pueden jugar en contra. Aún así se pudo disfrutar de un recital soberbio, que acompañado con una producción de altísimo nivel, un recinto a la altura y una banda que ya lo demostró todo, no podemos hacer otra cosa que salir con una gran sonrisa y gritar por todo lo alto que el Rock está más vivo que nunca.

Setlist Scorpions

  1. Going Out With a Bang
  2. Make It Real
  3. The Zoo
  4. Coast to Coast
  5. Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train
  6. We Built This House
  7. Delicate Dance
  8. Send Me an Angel
  9. Wind of Change
  10. Tease Me Please Me
  11. Drum Solo
  12. Blackout
  13. Big City Nights
  14. Still Loving You
  15. Rock You Like a Hurricane

Live Review: Alejandro Melgar

Fotos: Carlos Muller

Gerardo