SANTIAGO GETS LOUDER 2019 (Live Review)

Como ya es tradición todos los años, el pasado Domingo se celebró la última edición del Santiago Gets Louder, y esta vez prometía ser muy especial. Decenas de miles de metaleros congregados para una ocasión que celebraría por todo lo alto la despedida de un gigante del Thrash Metal: Slayer. La banda viene presentando su gira final hace ya más de un año, y era el turno de los fanáticos latinos para presenciar la masacre, siendo doblemente especial el hecho de que Tom Araya se despediría de la tierra que lo vio nacer, en una semana muy emotiva para el chileno.

Por si fuera poco la jornada estuvo acompañada de otros gigantes del género. Anthrax pondría la cuota melódica del Thrash con un set lleno de clásicos, y Kreator haría lo suyo con su Thrash alemán bien rabioso (originalmente se presentaría Megadeth pero tuvo que ser cambiada por los problemas de salud de Dave Mustaine). Los locales Pentagram serían los encargados de abrir la jornada ese caluroso 6 de Octubre. Todo estaba pronto para presenciar un marco inolvidable en el Estadio Bicentenario Municipal de La Florida, donde más de 26 mil almas estaban dispuestas a ser llevadas a las profundidades del mismísimo infierno.

La organización del SGL siempre hace de esta fiesta un evento multitudinario, por lo que además de la atracción principal siempre se puede encontrar algo para hacer en el predio. Muchos puestos de comida y bebida para todos los gustos, merchandising oficial, disquerías, stands de parafernalia metalera, puestos de hidratación y una enorme cabra satánica recibiendo a los asistentes son solo alguna de las actividades que se podían encontrar fuera de la cancha donde se presentaban las bandas.

Kreator: hordas bajo el sol

La jornada estaba prevista para arrancar a las 15 hs, lo que significaría un tirón largo de casi 8 horas, por lo que tomé la decisión de saltearme a los locales Pentagram y llegar directamente en el arranque de Kreator. De esta manera a las 16:45 y con una puntualidad de manual, los alemanes abrían fuego con su clásico Violent Revolution en un estadio que ya contaba con miles y miles de asistentes. La sensación al entrar a esa cancha en el mismo minuto que arrancaban los acordes del clásico teutón es algo que quedará grabado para siempre en mi memoria. Abriéndose paso en un campo repleto de fans, que ya desde temprano hacían imposible la tarea de acercarse al escenario, el sol que achicharraba los cuerpos y las mentes pero parecía no importarle a nadie, y en el hervidero metálico que fue esa cancha, Kreator dándolo todo.

La banda de Mille Petrozza prometía un set lleno de clásicos para esa tarde, pero la realidad es que la lista de temas fue en su mayoría similar a lo que venían presentando, con incursiones relativamente nuevas (no me quejo, debo ser de los pocos que prefieren la etapa melódica post-2000 de Kreator). También ese día sería especial ya que oficiaría como debut para el nuevo bajista Frédéric Lecrercq (Dragonforce), toda una prueba de fuego para el frances, quien estaría bautizándose en un show de estadio antes miles de personas.

De esta manera sonaron joyitas recientes como Satan is Real, Hordes of Chaos, Enemy of God y Phantom Antichrist entre otras, complementadas con los clásicos ochenteros que todos querían escuchar como Betrayer, Pleasure to Kill, Extreme Aggression y Terrible Certainty, en un set contundente que con apenas una hora de duración fue suficiente para oficiar de puntapié inicial internacional para una jornada que prometía mucho. En las filmaciones oficiales que aparecieron en las redes del SGL se pudieron ver tomas aéreas de un dron que captó hasta seis (¡!) moshpits simultáneos en una cancha que ardía de disfrute thrashero. Las placas de plástico que se usaban para cubrir el césped del estadio no tardaron en ser revoleadas por los aires, y al terminar el set de Kreator era común toparse con alguna de estas placas sueltas en el piso.

En uno de los discursos de Mille Petrozza hacia el público, el alemán recordaba que Kreator fue la primer banda de Metal Extremo en presentarse en Chile, allá por el año 1992. Este hito histórico hace a la banda muy querida en el país, y cada presentación se siente especial y una verdadera comunión con el público, como quedó demostrado esa calurosa tarde en Santiago.

Setlist Kreator

  1. Violent Revolution
  2. Extreme Aggression
  3. Phobia
  4. Terrible Certainty
  5. Satan Is Real
  6. Hordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)
  7. Hail to the Hordes
  8. Enemy of God
  9. Mars Mantra @Tape
  10. Phantom Antichrist
  11. Betrayer
  12. Pleasure to Kill

Anthrax: atrapados en varios mosh

En una cuestionable decisión de la organización, hubo que esperar una hora entre una banda y otra, en un tiempo muerto que pudo ser pensado para que los asistentes consuman todo lo que encuentren. De esta forma las colas para los locales gastronómicos eran interminables y podías pasar la hora de espera completa para poder comer una hamburguesa o tomar una cerveza. En la cancha mucha gente buscaba un lugar para sentarse en los pocos rincones donde llegaba la sombra, mientras estábamos en el entorno de las 18 horas y todavía el fuerte sol amenazaba con tostar a los que no habíamos llevado bloqueador.

A las 18:45 hs el show de Anthrax dio comienzo con el clásico Caught in a Mosh, de esa joya ochentera que fue Among the Living (1987). Los americanos se muestran en una forma física increíble, dato no menor dado que sus integrantes se encuentran entre los 54 y los 58 años de edad, siendo el mayor el frontman Joey Belladona, quien se mostró en un perfecto estado físico y vocal entregando una performance soberbia y arengando a las masas que a esa altura estaban ya colmando el estadio poco a poco.

El set duró poco más de una hora y estuvo basado mayormente en clásicos ochenteros de la banda como Madhouse, I Am the Law, Now it’s Dark, y por supuesto el cierre con la mítica Indians. En el medio nos regalaron una gran versión de este temazo que es In the End, del excelente Worship Music (2011), dedicado al emblemático Ronnie James Dio. El set fue corto y contundente, con el punto negativo de incluir dos covers de clásicos del Punk Rock (Got the Time de Joe Jackson y Antisocial de Trust). Es cierto que ambas canciones pertenecen a discos de estudio de Anthrax y muchos fans las hicieron suyas, pero teniendo un catálogo tan rico y solo una hora de show, me hubiera gustado que se arriesgaran con algo más fresco.

Mientras el sol se ocultaba al término del set de Anthrax, es curioso ver cómo aún cuando la banda estaba tocando, las filas para comida y bebida seguían siendo enormes e imposibles, con muchos asistentes eligiendo ir a tomar algo en lugar de presenciar el show del cuarto miembro de los Big 4. Decisiones que a veces no se entienden, pero se comprenden más cuando se observa el marco del festival, donde mucha gente antepone experiencia y camaradería por sobre el show en sí.

Setlist Anthrax

  1. Caught in a Mosh
  2. Got the Time
  3. Madhouse
  4. Be All, End All
  5. I Am the Law
  6. Efilnikufesin (N.F.L.)
  7. Now It’s Dark
  8. Hymn 1 @Tape
  9. In the End
  10. A.I.R.
  11. Antisocial
  12. Indians

Slayer: la despedida definitiva

Sabemos que lo de Slayer es directo y sin vueltas. No vamos a encontrar shows largos, ni encores, ni discursos prefabricados. Acá nos entregamos a la violencia y el odio por una hora y media y dejamos salir todo lo que tengamos adentro. Una catarsis violenta de cuerpo y alma. Cuando nos queremos dar cuenta pasaron cinco canciones al hilo: Repentless, Evil Has No Boundaries, World Painted Blood, Postmortem y Hate Worldwide fueron las elegidas para dar comienzo al show. Después de esto se vino el primer momento emotivo cuando los reflectores se posicionaron sobre un Tom Araya conmovido y emocionado, quien contemplando el público por largos minutos no tenía más que palabras de agradecimiento.

La noche ya estaba entre nosotros y la concurrencia ya era máxima. 26 mil asistentes y un campo enardecido eran el marco perfecto para que Slayer se despidiera de los fans chilenos en una comunión de sangre y fuego. A las 20:45 las luces se apagaron y el enorme telón cayó dando paso a un escenario que desbordaba podredumbre y te hacía sentir en el mismo infierno. Los cuatro músicos irrumpieron en escena con una presencia intimidante y se despacharon sin respiro con Repentless, tema que da nombre a su última incursión discográfica de 2015. Ver a Kerry King y Gary Holt poseídos en su instrumento mientras Paul Bostaph destroza los parches y Tom Araya escupe odio como si no hubiera un mañana es una imagen impagable que todo metalero debe presenciar en su vida.

Pero esto recién arrancaba y cuando el tío Tom pide que gritemos “WAR!”, no nos queda otra que obedecer. War Ensemble desató toda la furia de los presentes, que aprovechaban los multi-moshs para armar círculos de la muerte y hasta prender bengalas. Y la lista sigue y la discografía de Slayer es repasada minuciosamente: Gemini, Disciple, Mandatory Suicide, Chemical Warfare, Payback… un clásico tras otro sin respiro y sin pausa. Nos dan lo que queremos y caemos rendidos.

El sonido era altísimo y contundente, con mucha diferencia de decibeles respecto a los actos anteriores. Como para dejar en claro que Slayer es Slayer y todo lo que vino antes fue una mera entrada para el plato principal. Un calentamiento para la carrera de nuestras vidas. Para el final hubo una seguidilla de siete clásicos que si bien eran esperados, se disfrutaron ampliamente y fueron el momento de violencia máxima entre los presentes.

Seasons in the Abyss, Hell Awaits, South of Heaven, todas destilan actitud ochentera a raudales, en esos tiempos donde el Thrash reinaba indiscutidamente. Para cuando Paul Bostaph golpea los parches anticipando el himno Reign in Blood, la multitud enloquece y los moshpits se tornan trampas mortales. Uno entra bajo su propio riesgo y no se sabe en qué estado podrá salir. Esto fue precisamente lo que yo hice para el final con Angel of Death, un clásico de clásicos que no podía dejar de presenciar desde el hervidero. Y ahí es donde realmente se vive la comunión banda-público de Slayer, dar vueltas en el círculo infernal mientras las bengalas se prenden a tu alrededor y el portal hacia el abismo se abre desde el escenario. No hay sentimiento más visceral y abrazador que este: estamos siendo partícipes de un enorme pedazo de historia metalera.

Slayer se despedía (¿para siempre?) de Santiago de Chile en una jornada que nos dejó exhaustos pero extasiados, queriendo irnos a dormir pero a la vez clamando por más. Esos sentimientos que solo se pueden explicar por la pasión que uno siente por esta música. Santiago Gets Louder dejó su huella una vez más y brindó un espectáculo de Metal con todas las letras, en una noche que todo fanático del Thrash no debió perderse. Pero esto no terminaría acá… dos días después viajamos a Viña del Mar para, ahora sí, presenciar la verdadera despedida.

Setlist Slayer

  1. Repentless
  2. Evil Has No Boundaries
  3. World Painted Blood
  4. Postmortem
  5. Hate Worldwide
  6. War Ensemble
  7. Gemini
  8. Disciple
  9. Mandatory Suicide
  10. Chemical Warfare
  11. Payback
  12. Temptation
  13. Born of Fire
  14. Seasons in the Abyss
  15. Hell Awaits
  16. South of Heaven
  17. Raining Blood
  18. Black Magic
  19. Dead Skin Mask
  20. Angel of Death

Slayer y Anthrax en Viña del Mar, 8 de Octubre de 2019

Tomás Enrique Araya Díaz nació el 6 de Junio de 1961 en Viña del Mar, Chile. Si bien dejó su tierra natal a la edad de 5 años, Chile siempre estuvo en el corazón de Tom Araya, y poder despedirse desde el escenario a pocos kilómetros del lugar donde nació fue una experiencia abrumadora para el frontman. Como diría Scott Ian de Anthrax esa tarde, “hoy todos somos primos de Tom Araya”. Pero más sobre esto en las reflexiones finales, ahora tenemos que hablar del espectáculo que sacudió Viña del Mar como nunca antes había ocurrido.

Ya de entrada el lugar y el contexto permitieron un marco mucho más íntimo que lo vivido dos días antes en Santiago. Valparaíso Sporting funciona como hipódromo, y como tal presenta un campo de medidas mucho más inferiores a un estadio completo. Esto, sumado a que la mayoría de los asistentes viajaron desde Santiago y no todos estaban dispuestos a hacer le viaje, logró una convocatoria cinco veces inferior a la del SGL, por lo que el show pudo disfrutarse de manera más especial y más cercano al escenario.

De las cuatro bandas que se habían presentado el Domingo, solo Anthrax y Slayer fueron de la partida, por lo que el horario también se vio bastante reducido, permitiendo más disfrute y menos cansancio. Sobre las 18:30 hs de ese 8 de Octubre aún más caluroso, Anthrax arremetió en el escenario con un set calcado (pero con menos temas) del show anterior. Es normal que se repitan los setlists en una gira, pero cuando se repite el recurso de “parar” el show con el discurso de que el público “no se está divirtiendo lo suficiente”, se torna irrisorio para los que estuvimos dos días atrás presenciando lo mismo palabra por palabra y gesto por gesto. Más allá de eso, gran performance del quinteto americano que abrió esa noche especial de la mejor manera.

El setlist de Slayer también fue idéntico, mismos temas, mismo orden, mismos breaks para charlar. Solo que el marco esta vez era completamente distinto y se sentía la energía especial en el aire. De la performance no hay nada que objetar, la banda descolla y da cátedra de Thrash, el público moshea y se sacrifica por la causa como si sus vidas dependieran de ello. Hora y media que nos pasa por arriba, y cuando queremos acordarnos estamos ante la despedida definitiva.

El momento a destacar viene al final de todo. Cuando la banda hace su despedida de rutina y arroja baquetas y púas al público para enseguida retirarse, Tom Araya permanece inmóvil en el escenario. El frontman se tomó casi 10 minutos para despedirse de su público, sector por sector, en un momento que pareció detenerse en el tiempo. Visiblemente conmovido y emocionado, Tom Araya dejaba para siempre los escenarios chilenos clamando que nos iba a extrañar mucho. Y al grito de “Viva Chile! Viva Chile mierda!” dejando todo, donde hasta la saliva podía verse por las pantallas, se daba por terminada una noche legendaria de una gira legendaria. Slayer se despidió de sus fans latinoamericanos para siempre. Hay quienes dicen que esto no es la despedida definitiva, como suele ocurrir con muchas bandas. Yo opto por creer que si lo fue, y agradezco a Slayer por haber dejado su marca imborrable en la historia del Metal, con un par de noches que escribieron una página en el libro sagrado. Estuvimos presentes en el día que el Infierno se desató en la Tierra.

Live Review: Alejandro Melgar

Fotos: Carlos Müller

Foto portada: Rodrigo Navarro

Gerardo