RAMMSTEIN (Sin Título, 2019) (ALBUM REVIEW)

“No arregles lo que no está roto”. Ese parece ser el lema de Rammstein al presentar su primera incursión discográfica en casi una década, donde con un álbum que ni siquiera tiene título, muestran que están vivos y en forma, y devuelven lo que los fans exactamente quieren.

Desde su formación en 1994, Rammstein ha crecido hasta convertirse en el pilar por excelencia del Metal Industrial, y en una de las bandas más convocantes de la actualidad del Rock. Pocas bandas surgidas en la década del 90 tienen este nivel de seguidores, al punto de llenar estadios en sus enérgicos y mega producidos shows en vivo. Otra característica remarcable del sexteto es que, con sus 25 años de trayectoria, jamás ha cambiado ni un sólo integrante de su formación, hito que es prácticamente imposible de encontrar en una banda de tal longevidad.

Con el territorio ganado y con pocas cosas qué demostrar, los alemanes se tomaron un extenso período de 10 años para entregar el esperadísimo sucesor de “Liebe Ist Für Alle Da” (2009), y tras mucha especulación de que el disco sería autotitulado “Rammstein”, finalmente han optado por un álbum sin título, lo cual genera una sensación agridulce de confusión entre los fans, sin olvidar que estamos ante una banda a la que nunca le interesaron las etiquetas y que siempre buscó ser transgresora y shockear a las masas a base de polémica.

Con todo este background, y con los valores de producción por las nubes como nos tienen acostumbrados, Rammstein se presentó al mundo en 2019 con el single “Deutschland”, canción que abre el disco y cuyo videoclip es una de las mayores producciones que una banda de Metal haya visto en la pantalla chica. La canción cumple como carta de presentación de lo que representa Rammstein hoy en día, moviéndose en un territorio ya bastante conocido, sin sorpresas, pero con un gancho y una onda que pocas bandas pueden reproducir, con su clásico machaque industrial inconfundible, así como la voz de un Till Lindemann ya mostrando signos del paso del tiempo.

La segunda canción (y también segundo single) es “Radio”, una de esas canciones tan simples como inolvidables, con una banda ajustadísima y un estribillo que te reta a no memorizártelo a la primera escuchada. Uno de los temas más pegadizos de toda la discografía de Rammstein, “Radio” le hace honor a su nombre convirtiéndose en un instantáneo hit radial, que además entrega también otro videoclip tan irreverente como hilarante, no escatimando en valores de producción.

El álbum continúa con “Zeig Dich”, con un arranque épico de coros apocalípticos, que desemboca en un machaque industrial bien marcado con un riff principal afilado y preciso. Un tema frenético con otro estribillo antológico que incita al volverse loco en un clima de show en vivo. La precisión se extiende en la siguiente “Ausländer”, de corte más electrónico, es una canción que podría funcionar perfecto en alguna fiesta suburbana de Electro Dark, con una atmósfera claramente fiestera y bailable que incita a mover el cuerpo de manera inmediata con su estribillo adictivo.

La transgresión característica hace su acto de presencia con “Sex”, otro tema bastante ganchero de corte marchoso, que podría pertenecer más al catálogo de actos como Marilyn Manson. Una canción correcta que con las sucesivas escuchadas tiene el potencial de convertirse en nuevo clásico.

La enigmática “Puppe” arranca de manera muy tranquila, casi baladezca, hasta convertirse en una catarata de agresividad en su sección final, con un Till Lindemann fuera de si, entregando una performance digna de paciente de hospital psiquiátrico. Una canción experimental que se torna muy interesante por su estrategia descolocadora. Puede transformarse en una nueva favorita de los fans.

“Was Ich Liebe” comienza como una típica canción de Rammstein, con una simple base de batería marcando el ritmo, y Till cantando con su voz susurradora, para desembocar en otro estribillo épico y grandilocuente, con gran uso de teclados creando atmósfera majestuosa. Más allá de eso el tema parece no despegar nunca y creo que con el tiempo se convertirá en una canción olvidable.

Con “Diamant” tenemos una breve canción desnuda y destripada de distorsión, que se desarrolla únicamente con guitarra acústica y vocales. Es una pieza íntima y muy bella, para bajar las revoluciones antes de los temas finales. El ritmo se acelera (solo un poco), y con otro medio tiempo nos presentan “Weit Weg”, donde Rammstein canaliza su Deep Purple interior, en una canción que se puede definir una especie de “Perfect Strangers” industrializado. Uno diría que algo así no pegaría con Rammstein, pero sin embargo el experimento funciona y la canción entretiene y presenta una faceta bastante innovadora de la banda.

Subiendo revoluciones aparece “Tattoo”, canción que recuerda a los mejores momentos de aquella joya que fue “Mutter” (2001), con un machaque constante y acelerado, se convierte en un gran exponente de Metal Industrial con todas las letras. Y nos damos cuenta que ya se viene el final y que el disco se pasó volando (con todo lo bueno y malo que eso significa), y entonces la banda arremete con “Hallomann”, que genera un cierre de álbum un tanto chato y poco memorable, siendo una canción más del montón sin demasiado aporte.

La sensación entonces con uno de los discos más esperados de los últimos años es, como decíamos al principio, un poco agridulce. Por un lado tenemos la actitud intacta, las composiciones gancheras, el sonido puramente Rammstein y las producciones desmedidas. Por el otro, esas mismas características caen por su propio peso, y cuando críticos y fans por igual esperaban un álbum que revolucionara el género y reinventara una banda emblemática, nos tuvimos que conformar con un disco más, del que incluso cabe la posibilidad de que sea el disco despedida de Rammstein, algo que nos deja un sentimiento de desolación importante.

Es cierto que aún así el disco se disfruta ampliamente, y si bien tenemos momentos flojos, no deja de ser un álbum sólido que presenta a una banda que no tiene más nada que demostrar, y que aún se divierte generando contenido polémico, teatral y siniestro, mostrando que son reyes en lo suyo, y que cuando se trata de complacerse a ellos mismos, ni siquiera necesitan poner un título, las canciones hablan por sí solas.

Fecha de lanzamiento: 17.05.2019

Calificación: 8/10

  1. Deutschland
  2. Radio
  3. Zeig dich
  4. Ausländer
  5. Sex
  6. Puppe
  7. Was ich liebe
  8. Diamant
  9. Weit weg
  10. Tattoo
  11. Hallomann

Line-up:

Till Lindemann – lead vocals
Richard Z. Kruspe – lead guitar, backing vocals
Oliver Riedel – bass guitar
Paul Landers – rhythm guitar, backing vocals
Christian Lorenz – keyboards
Christoph Schneider – drums

Review por: Alejandro Melgar

AJMA